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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 282

Además, la invitación era exclusiva y nominativa.

Eso significaba que Julián Valdés le había reservado un lugar a Vera intencionalmente.

Aquello le molestó profundamente.

Al fin y al cabo, Julián y Leo Flores eran amigos íntimos de Sebastián Zambrano; por lógica, siempre debían estar de su lado y formar un frente unido contra los demás.

No quería que esa dinámica cambiara.

Ellos debían favorecerla siempre.

Julián no notó la expresión de Silvana. Jugando con un bolígrafo en la mano, comentó: —El nuevo fármaco cardiovascular que desarrolla Héxilo Digital está dando mucho de qué hablar. Es un proyecto digno de premios importantes, y Vera es la investigadora principal. No tendría sentido que faltara.

No mencionó sus motivos personales.

Al escuchar aquello, el rostro de Silvana se tensó ligeramente.

Ella sabía mejor que nadie el peso que tenía ese nuevo desarrollo médico. Crear un fármaco desde cero era extremadamente difícil, y si tenía éxito, traería una gloria inmensa.

Y Vera, colgándose de la fama inicial del proyecto, se iba a quedar con todo ese reconocimiento...

Sin embargo, por el momento, prefirió callar.

Observó la expresión de Julián.

Aunque sus palabras sonaban lógicas, sentía que había algo extraño en la forma en que él trataba a Vera.

Ya no era el mismo de antes.

Había demasiada atención, demasiada paciencia hacia ella, y eso le revolvía el estómago de forma inexplicable.

—Julián, quiero contarte algo —dijo de pronto, como si hubiera estado dudando en decirlo.

Él la miró: —¿Qué pasa?

Un destello oscuro cruzó por los ojos de Silvana.

-

No haber llegado a un acuerdo con Cénit MedTech no le quitó el sueño a Vera.

Después de todo, no era como si el proyecto fuera a fracasar sin esos expertos.

Regresó a Héxilo Digital.

Apenas entró a la sala de análisis farmacológico, sonó su teléfono.

Al ver que era el Maestro Cárdenas, pensó que había alguna urgencia con la pequeña Lina y contestó rápido: —¿Maestro?

El Maestro Cárdenas estaba jugando a las cartas con sus amigos. ¡Doble seis!, se escuchó que gritaba emocionado de fondo, antes de preguntar con un tono despreocupado: —¿Ya se comunicaron contigo de la Universidad Central?

Vera rió un poco extrañada: —¿Para qué me llamarían?

El Maestro bufó: —Les escribí una carta de recomendación. Tu reciente investigación sobre el fármaco cardiovascular está recibiendo mucha atención de los comités nacionales. Redujiste los efectos secundarios al mínimo, aumentaste la eficacia en un ocho por ciento y lograste mantener los costos bajos para que sea accesible al pueblo. ¿Cómo no va a ser eso un logro monumental?

Vera seguía confundida: —¿Y eso qué tiene que ver? ¿Para qué la carta de recomendación? No voy a volver a estudiar a estas alturas.

—¿Quién dijo que vas a estudiar? —volvió a bufar el Maestro—. Te van a nombrar profesora adjunta por mérito excepcional.

Vera se quedó sin palabras.

Creyó haber escuchado mal.

Vera, ya más recuperada de la sorpresa, le dio unas palmaditas en el hombro con una sonrisa compasiva: —No te preocupes, seguro que para cuando llegues a los cuarenta, tú también lo consigues.

Pedro Zárate puso los ojos en blanco. ¡Qué insolencia!

Con razón su padre se pasaba la vida repitiendo: "Mi compañera Vera es tan brillante", "Mi compañera es increíble", "¿Cómo es que tú, teniendo la misma edad que ella, estás tan atrasado?", "A veces pienso en dejarle las Clínicas CIMA a ella como herencia".

¡Dios santo!

Él ya era considerado un prodigio entre los de su generación, pero su propio padre lo hacía sentir como un inútil al compararlo con Vera.

¡Y encima quería dejarle su fortuna a ella!

Pedro apartó la mano de Vera con una mueca: —Me enteré por mi padre que la Universidad Central va a mantenerlo en secreto un poco más. Harán el anuncio de tu nombramiento oficial más adelante para generar mayor impacto.

Vera respiró aliviada.

Con su personalidad relajada, aún no estaba lista para tanto revuelo.

Pero luego, pensándolo en frío, se dio cuenta de algo.

Tener ese título le daría mucho más peso y autoridad frente a la familia Zambrano. Si algún día salía a la luz el asunto del origen de Lina, ella tendría el poder suficiente para dar la pelea.

Todo eso se convertiría en su as bajo la manga.

Como el anuncio aún no era oficial, ni ella ni Pedro mencionaron el tema.

Por la tarde, Vera sacó un rato para ir a ver a su Abuelo. Tras asegurarse de que la recuperación de su fractura iba por buen camino, regresó a Héxilo Digital.

Apenas se puso la bata de laboratorio, recibió la invitación a la cumbre médica.

Al ver que el evento contaba con la participación de Doña Elia Valdés, Vera supo que definitivamente no podía faltar.

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