Entrar Via

Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 53

Menos mal que Ivonne hablaba en voz baja.

Vera temía que la boca de su amiga las metiera en un problema grave.

Sabía que Sebastián no era de los que discutían con mujeres, pero Silvana era otra historia. Si Silvana la escuchaba y armaba un escándalo, Sebastián no ignoraría las quejas de ella, y la situación se volvería incontrolable.

Vera le acercó silenciosamente el jugo de mango a la boca de Ivonne, esperando que descansara un poco de insultar.

Pero a Ivonne le hervía la sangre de coraje.

Sabía que Vera lo hacía por preocupación, pero no pudo evitar soltar un último comentario: —Si le gusta tanto llamar la atención, ¿por qué no sube una cama al escenario y montan un espectáculo ahí mismo? ¿No sería más efectivo?

Realmente le preocupaba que a Vera le saliera una úlcera del estrés ese día.

Pero Vera ya había alcanzado un nivel de total apatía.

Volvió la mirada hacia el frente.

Como el jarrón era para Beatriz, la madre de Silvana, Sebastián se mostró extremadamente generoso y subió la oferta con una actitud imponente.

Los murmullos de asombro resonaban por todo el salón.

Vera tuvo que soportar todo el tiempo el espectáculo de ver a Sebastián mimar y consentir todos los caprichos de Silvana.

Además, los susurros cargados de envidia se colaban en sus oídos desde todas direcciones.

—Nunca había escuchado que el Señor Zambrano tuviera ninguna amante oficial. Esta Señorita Iriarte seguramente será la nueva señora de la casa.

—Ella es su única excepción. A partir de ahora, si nos cruzamos con ella en algún evento, tendremos que tratarla con mucho respeto.

—Miren, ¿acaso también usan fundas de celular de pareja?

Vera bajó la mirada instintivamente hacia la mesa de enfrente.

No sabía si fue con intención o por casualidad, pero Silvana había dejado su celular boca abajo sobre la mesa, mostrando claramente el diseño de su funda. Y Sebastián, siempre ocupado, contestaba llamadas de vez en cuando, dejando su celular a la vista de todos.

No se lo esperaba.

Que un hombre como Sebastián estuviera dispuesto a usar cosas a juego con Silvana.

Especialmente algo tan trivial como una funda de celular.

Antes, a él no le gustaba usar fundas, decía que arruinaban la sensación del teléfono.

Y el reciente incidente con la matrícula aún estaba fresco en su memoria; Sebastián había mandado cambiar las placas ese mismo día porque le repugnaba que se parecieran a las de ella.

Cuando todavía guardaba esperanzas en su relación, le había regalado relojes de pareja.

Esa vez, Sebastián apenas les dio un vistazo y le preguntó: —Vera, ¿cuántos años tienes?

Dando a entender que esas eran cursilerías de niñas inmaduras.

Y ahora...

Vera dio un sorbo a su jugo de mango.

Suspirando por enésima vez que las personas trataban de forma distinta a quienes realmente amaban.

Ya no quería seguir viendo cómo su esposo se derretía de amor por otra mujer, y había perdido todo el interés; solo quería irse.

Sin embargo, la siguiente pieza que subieron al escenario captó la atención de Vera.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano