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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 817

Sebastián no detuvo a Vera. Sabía que, llegados a este punto, ella y Adriano debían tener una conversación cara a cara, de una vez por todas. Este enfrentamiento le abriría los ojos para que entendiera quién era quién en realidad.

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Cuando Vera llegó a Corporación Nueve, Adriano acababa de terminar una junta.

Al verla irrumpir por la puerta, él ya había imaginado las conclusiones a las que ella había llegado.

—Siéntate —dijo Adriano, dejando su pluma sobre el escritorio y caminando hacia ella.

Pero, para Vera, el hombre que tenía enfrente ya no encajaba con la imagen que se había forjado en su mente. Durante el trayecto, se había esforzado por serenarse.

No se sentó. Lo miró directamente a los ojos:

—¿Pensabas ocultarme que los Herrera planean usar a Lina como moneda de cambio con los Zambrano?

A estas alturas...

¿Cómo podría ser tan ingenua para creer que Adriano ignoraba las maquinaciones de su familia?

¡Él era el futuro patriarca de los Herrera!

Ningún asunto importante, grande o pequeño, se movía sin que él lo supiera.

Adriano le sostuvo la mirada:

—¿No confías en mí?

—Señor Herrera, soy muy consciente de mi lugar. No creo ser tan importante como para que renuncies a tantos beneficios millonarios por mí. No tenemos ese tipo de vínculo.

Vera fue dolorosamente sincera.

Desde que él la ayudó a registrar a Lina, la relación entre ambos siempre estuvo impulsada por intereses mutuos. Él necesitaba a Vera y a Lina para evitar un matrimonio arreglado, y ella necesitaba la protección de Adriano para esconder a la niña.

El problema fue que, en el camino, todo cambió.

Nadie esperaba descubrir que ella era la heredera perdida de la familia Valdés.

Al escuchar esas palabras, los ojos de Adriano se oscurecieron:

—¿Ya me condenaste a muerte en tu mente?

Pero ella no quería entrar en ese tipo de discusiones. Su rostro estaba tenso y frío:

—Los Herrera no tienen el derecho de usar a mi hija como herramienta para sus negocios. Tu ayuda con el papeleo fue producto de un trato en el que ambos teníamos algo que ganar. Tú lograste lo que querías y yo ya no te debo nada. Ahora que tu familia me ha dado la espalda, no voy a ser su marioneta. La boda queda cancelada.

Se llevaría a Lina.

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