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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 534

Vania y la familia Leal lograron adquirir varias piezas excepcionales en la subasta.

Curiosamente, la señora Leal no compró nada para ella; casi todo fue destinado a Vania y a sus dos hijos.

Acompañada siempre por el pequeño Davis, Vania realizaba la mayor parte de su trabajo en el estudio privado que los Leal tenían en casa.

Los robots que había diseñado ya no saldrían al mercado comercial. Tal como Yago le había advertido, sus futuras creaciones dejarían de estar disponibles para el público en general.

Dentro del departamento de tecnología de Grupo Nexo, ella sería la encargada de seleccionar personalmente al equipo que se dedicaría a proyectos de defensa nacional.

Su enfoque sería exclusivamente el desarrollo de robótica militar.

Tanto la tecnología como los códigos fuente estarían bajo protección del Estado, y todo el personal involucrado debería firmar acuerdos de estricta confidencialidad.

Pero eso sería más adelante.

Por ahora, Vania regresó al estudio para afinar algunos detalles en los algoritmos de los robots. A medida que Corporativo Alba expandía su imperio, Benjamín la mantenía constantemente informada sobre sus movimientos.

Él había demostrado una lealtad inquebrantable hacia Vania. Ella estaba convencida de que él realmente quería forjar una carrera con propósito, en lugar de vender su integridad por dinero uniéndose a la pandilla de Cristina en Alba.

Cristina, por su parte, había desestimado por completo las advertencias de Efrén.

Cinco días después, el desastre estalló.

Los clientes que habían adquirido los robots de compañía comenzaron a quejarse con el departamento de servicio al cliente. Sus unidades estaban exhibiendo un comportamiento sumamente errático. No solo habían dejado de brindar la compañía inteligente prometida, sino que empezaron a realizar acciones inapropiadas, e incluso ofensivas, hacia sus dueños.

Un cliente relató que, al recibir visitas en su casa, intentó demostrar las habilidades emocionales de su robot. Sin embargo, en lugar de hacerlo quedar bien, la máquina le arrojó un vaso de agua en la cara a uno de los invitados, lo señaló con el dedo y comenzó a insultarlo como si fuera una verdulera furiosa.

Peor aún, los robots habían empezado a recopilar información privada de sus dueños a través de las bases de datos en la red. Infidelidades, falsificación de cuentas, desvío de fondos empresariales... las máquinas exponían todos estos secretos sin pudor frente a otras personas, humillando a sus dueños de manera implacable.

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