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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 147

Yago Leal apartó la mirada de la puerta por donde Vania acababa de salir.

Bajó ligeramente la barbilla y detuvo las palabras de Cristina.

—Directora Cristina, no creo que tenga sentido que sigamos discutiendo sobre el proyecto de inteligencia artificial.

Cristina se quedó de una pieza.

—¿Por qué? Estoy segura de que el Corporativo Alba es el mejor socio que podría encontrar. Usted cuenta con enormes recursos gubernamentales y nosotros poseemos la tecnología más avanzada. Una alianza sería tremendamente beneficiosa para ambas partes.

Yago esbozó una sonrisa cortés.

—No es que desconfíe de su empresa, es solo que...

Llevaba muchísimo tiempo buscando a Vania.

Jamás se imaginó que estaba escondida a plena vista en el Corporativo Alba.

Con razón no había logrado rastrearla por ningún lado.

—¿Es solo que qué? —insistió Cristina, ansiosa.

No importaba qué condiciones impusiera ese hombre.

Estaba dispuesta a aceptar cualquier cosa.

Después de todo, el Corporativo Alba estaba bajo su control, Hugo no tenía nada que ver ahí.

—Tengo a alguien mejor en mente.

Sin más explicaciones, Yago dio por terminada la reunión, se dio la vuelta y salió a toda prisa para alcanzar a Vania.

Después de buscarla por años, por fin había dado con la persona que había programado los códigos de seguridad más impenetrables para el gobierno.

No iba a dejarla escapar.

Vania estaba a punto de entrar a su oficina cuando escuchó que la llamaban.

—Señorita.

Al darse la vuelta, vio que era el hombre que estaba en la oficina de Cristina.

Y definitivamente, se dirigía a ella.

—¿Nos conocemos?

Se le hacía de cara conocida, pero no lograba ubicarlo.

—Entiendo —dijo Yago. Supuso que ella prefería mantener un perfil bajo dentro de la empresa. Si planeaba reclutarla, los pasillos no eran el mejor lugar para hablar.

—¿Eh?

Yago sacó una tarjeta de presentación y se la tendió.

—Señorita, este es mi número directo. Si tiene un momento libre, me encantaría invitarle un café. Yo invito.

Vania no sentía el más mínimo interés.

Si acababa de salir de una reunión con Cristina, ¿qué quería con ella?

Sin aceptar la tarjeta, respondió con total apatía:

—No, gracias.

Yago se quedó desconcertado.

Creía que ella lo habría reconocido.

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