Tras sopesarlo cuidadosamente, Vania tomó una decisión: alteraría la programación de los robots para que desarrollaran un profundo rechazo hacia las órdenes de sus dueños. Comenzarían a quejarse incesantemente, utilizando la enorme base de datos de internet para recitar frases célebres y sarcásticas de esposas amargadas y resentidas.
Así, cada vez que sus dueños intentaran interactuar con ellos buscando algún tipo de apoyo emocional o consuelo, las máquinas les responderían con hostilidad, devolviendo desprecio en lugar de empatía.
Una vez que terminó de ingresar los comandos, Vania salió del estudio con una profunda sensación de satisfacción y se dirigió a ver al pequeño Davis.
El bebé crecía a pasos agigantados; cada día parecía diferente.
Bajo el techo de los Leal, Davis estaba siendo criado con los mejores cuidados. Además de las niñeras que lo atendían día y noche, Don Zacarías, el señor Leal y la señora Leal se turnaban constantemente para mimarlo y jugar con él, liberando a Vania de cualquier preocupación.
Realmente lo estaban tratando como si fuera su propio nieto.
A veces, Vania no podía evitar sentir una punzada de culpa. Sabía perfectamente lo que la familia Leal anhelaba: que ella y Yago formalizaran su relación.
Pero Vania era muy consciente de su propia realidad.
Era una mujer divorciada con dos hijos; sentía que no podía ofrecerle a ningún hombre la felicidad que buscaba.
No es que Yago no fuera suficiente para ella; al contrario, él y su familia eran demasiado buenos, y ella sentía que no los merecía.
Deseaba de todo corazón que Yago encontrara a una mujer mejor, alguien con quien pudiera casarse y tener hijos de manera tradicional, formando una familia normal y feliz que fuera verdaderamente suya.
—¡Vani, ven rápido! Davis ya está reconociendo rostros. ¡No deja de mirarme!
La señora Leal solo había criado a Yago, quien ya estaba cerca de los treinta años. Los recuerdos de su infancia se habían vuelto borrosos y lejanos en la memoria de la mujer.
La llegada de Davis llenó ese anhelo de tener un nieto justo en el momento perfecto de su vida. Pasar todos los días con el bebé la hizo revivir aquellos años tiernos de Yago, transportándola a la época dulce de su juventud, cuando acababa de casarse con su esposo.
La señora Leal irradiaba felicidad todos los días, estaba completamente fascinada.
Vania observó a Davis. Dejando de lado la pésima actitud de aquel infeliz de Hugo, era innegable que las facciones del bebé se parecían cada vez más a las de él.
Con la genética de los Yáñez, estaba claro que se convertiría en un hombre sumamente atractivo en el futuro.
Solo esperaba que su personalidad no terminara siendo como la de Hugo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...