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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 535

—Señora Cristina, tengo entendido que la directora Zapata ha decidido cancelar definitivamente el lanzamiento comercial de los robots que desarrolló. Nuestra empresa ha reasignado a varios colegas del departamento de tecnología a su estudio privado. Algunos de ellos comentaron que la directora ordenó trasladar todas las unidades al almacén; planea destruirlas todas juntas en unas semanas.

Al escuchar esto, Cristina sintió que el mundo se le venía abajo. Un grito agudo escapó de su garganta.

—¡Imposible! ¿Cómo va a hacer eso?

¿Acaso Vania se había vuelto loca? ¿Iba a destruir un proyecto de miles de millones así como así?

Si de verdad abandonaba el proyecto, eso significaba que el lote de robots de Corporativo Alba ya no recibiría actualizaciones del sistema. Peor aún, si la base de datos central fallaba, nadie sería capaz de repararlos.

Corporativo Alba seguía aceptando pedidos a manos llenas. Las unidades ya vendidas estaban presentando fallas críticas, y si los robots que estaban actualmente en la línea de ensamblaje presentaban los mismos errores, los clientes jamás realizarían los pagos finales.

Sin ese dinero, sería imposible cumplir con los contratos de entrega. Y si lograban entregarlos pero seguían fallando, la empresa se enfrentaría a demandas de compensación por sumas astronómicas.

El corazón de Cristina se heló de golpe. Cuando volvió a hablar, su voz temblaba sin control.

—No puede abandonar el proyecto, ¡es imposible que lo deje! ¿Hay alguna forma de que me consiga una cita con Vania? Necesito hablar con ella en persona.

No le quedaba otra salida.

Hubo un silencio de varios segundos antes de que el hombre respondiera, con un tono de ligera sorpresa:

—Señora Cristina, ¿está segura de que quiere hablar con la directora Zapata? La orden para destruir las unidades se aprobó hace cinco días. Me temo que aunque hable con ella, ya es demasiado tarde.

La visión de Cristina se nubló por completo; todo daba vueltas a su alrededor.

Al no escuchar respuesta durante unos instantes, el hombre asumió que la llamada se había cortado y colgó.

Cristina permaneció sentada en el auto durante un largo rato antes de recordar que debía llamar a Hugo.

Para su sorpresa, la llamada fue redirigida a Miguel.

Ella no esperaba que el asistente personal de Hugo fuera quien contestara.

—¿Dónde está Hugo? ¿Por qué contestas tú su teléfono?

Había pasado casi medio mes sin poder comunicarse con él de manera efectiva; las pocas veces que lo lograba, apenas intercambiaban un par de palabras.

Cristina estaba al borde del colapso. Esta crisis era inminente, muy diferente a los problemas del pasado.

Ya no podía mantener la compostura.

Capítulo 535 1

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