Entrar Via

Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 542

Miguel no se atrevió ni a pestañear.

Era evidente que su jefe también tenía intenciones asesinas hacia él.

—¿Cómo cree...? —De no ser por salvar su propio pellejo, Miguel jamás habría dicho algo tan en contra de su voluntad.

Hugo apartó la mirada y dejó de prestarle atención.

Al darse cuenta de que el señor Yáñez ya no lo fulminaba con los ojos, Miguel sintió la ilusión de que su cabeza volvía a estar a salvo sobre sus hombros.

Solo Dios sabía si acababa de dar un paseo por las puertas del infierno.

Mientras tanto, en la Casona Yáñez.

La anciana se levantó de prisa, casi rompiendo la taza de té que tenía en las manos.

—Preparen el auto, voy a la casa de la familia Leal.

Después de leer el mensaje de Miguel, Doña Dolores supo que la situación era grave.

Salió a toda prisa a buscar a Don Zacarías. Cuando los empleados de la familia Leal abrieron la puerta y vieron a la anciana, se quedaron boquiabiertos.

Al escuchar al mayordomo anunciar que Doña Dolores Yáñez había llegado, Zacarías Leal olvidó hasta su bastón y salió feliz a recibirla.

—¡Viejo zorro! ¿Dónde tienes escondida a mi nieta política? —le espetó Doña Dolores nada más verlo, furiosa.

Sin embargo, al verla, Zacarías adoptó la actitud tierna de un adolescente enamorado, mostrándose tan coqueto que hizo enojar aún más a la anciana.

—Dolores, ¿cómo crees que escondería a Vania? Está arriba. Además, quiero que conozcas a Davisito, te aseguro que te encantará.

Zacarías no solo no le ocultaba nada, sino que hasta presumía al pequeño.

Doña Dolores se quedó sin palabras por la sorpresa.

—¿Quién es Davisito?

¿De dónde había salido un pequeño Davis? Recordaba que, aunque Yago Leal era brillante en todos los aspectos, no tenía intenciones de enamorarse ni de casarse.

Entonces, ¿de dónde había sacado un bisnieto este viejo mañoso?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama