Sin embargo...
Se quedó mirando fijamente a Vania, quien charlaba animadamente con Yago Leal.
Mateo también la vio.
Cristina no pudo contenerse.
Llevaba mucho tiempo queriendo arrebatarle a Yago ese contrato gubernamental.
Acababa de entrar a Corporativo Alba y quería demostrar resultados contundentes para ganarse el respeto de los accionistas y altos ejecutivos de la empresa.
De esa forma podría consolidar su poder dentro de la compañía.
¿Desde cuándo esa inútil de Vania se había codeado con Yago Leal?
Pensó con desprecio.
Aparte de esa cara bonita, ¿qué más podía ofrecer Vania?
Y ese Yago, ¿qué le pasaba? ¿Acaso nunca había visto a una mujer en su vida?
Una mujerzuela como Vania, de esas que se consiguen en cualquier club por tres mil pesos la noche, no merecía que él rompiera negociaciones con ella.
Llena de indignación, Cristina caminó a paso firme y se plantó frente a Yago y Vania.
—¿Así que el señor Leal me rechazó por culpa de ella?
Su mirada barrió a Vania superficialmente, cargada de una sutil burla.
Vaya, resulta que un par de revolcones con esa mujer valían su peso en oro.
Visto así, Yago Leal no era la gran cosa.
Un hombre que pensaba con la bragueta no llegaría muy lejos en los negocios.
Vania la escuchó con total desconcierto.
Cada vez que salía de casa tenía que toparse con Cristina.
De verdad empezaba a creer que sus astros estaban cruzados con los de esa mujer.
—No me digas que nos estás siguiendo otra vez. Lástima que Hugo no esté aquí; viajó lejísimos para buscar donantes de sangre compatibles para Xavier.
Las palabras de Cristina destilaban una actitud arrogante y triunfal.
Vania frunció el ceño, pensando que Cristina no solo estaba mal de la cabeza, sino que su caso ya era clínico.
¿A ella qué le importaba a dónde había ido Hugo o qué estaba haciendo?
Yago notó la tensión en el ambiente. Aunque no entendía el contexto, sabía que no debía causarle problemas profesionales a Vania.
Vania no tenía intención de trabajar para él y Cristina era, en teoría, su jefa directa. Temía que pudieran acusarla injustamente de espionaje corporativo.
—Señora Cristina, disculpe. La señorita Zapata y yo solo estamos hablando de asuntos personales. No tiene nada que ver con trabajo.
Cristina esbozó una sonrisa maliciosa, con un tono cargado de dobles intenciones.
—El sistema de seguridad que diseñaste para el sector gubernamental es impenetrable. Hasta el día de hoy, ningún hacker ha logrado vulnerarlo. Vales cada centavo.
Vania se quedó en shock.
¿Ella?
¿Programando?
Debía ser una broma.
¿En qué momento había aprendido a hacer algo así?
Salvo por unos pequeños códigos para jueguitos que escribió cuando era estudiante...
Qué locura.
Seguramente Yago se había confundido de persona.
Pero bueno, a nadie le amarga un dulce de tantos millones.
Vania y Yago terminaron su charla de forma muy amena.
Mateo, al ver que Cristina regresaba con cara de pocos amigos, le tomó una foto a Vania y Yago a la distancia.
Luego se la envió por mensaje a Hugo Yáñez.
—¿Cuándo regresas? Creo que tu esposa está a punto de conseguirse un novio nuevo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...