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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 154

Nuevo hogarInalcanzable: Mi esposa ya no me ama ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

—¿A dónde vas? ¿Al trabajo?

A Vania le tembló la comisura de los labios.

Le había enviado su mensaje de renuncia a Miguel.

Y dudaba mucho que ese soplón no hubiera corrido a contárselo a su jefe.

Hugo solo se estaba haciendo el tonto.

Pero él tenía su preciado libro en las manos.

—Trabajar...

Vania tragó saliva, nerviosa.

*Trabajar mis narices.*

Hugo le echó un vistazo a su ropa.

Estaba vestida de forma apropiada, no parecía que fuera a salir a divertirse.

Eso lo dejó un poco más satisfecho.

—Mhm. —Asintió, y sin decir nada más, comenzó a subir las escaleras con el libro en la mano.

Vania se moría por pedirle que se lo devolviera.

Abrió la boca un par de veces, pero no se atrevió a emitir ningún sonido.

Quizás, solo quizás, Hugo lo subiría, no lo revisaría y lo tiraría directamente a la basura.

Si ella demostraba estar demasiado ansiosa por recuperarlo, lo más probable era que él sospechara y lo abriera.

Vania agachó la cabeza, con la mente trabajando a toda velocidad.

No.

Definitivamente los cómics en la cajuela no podían quedarse ahí.

Lanzó una mirada furtiva hacia el segundo piso.

Hugo no había bajado.

Tomó las llaves del auto y salió huyendo como alma que lleva el diablo, arrancando el Maserati rosa a toda velocidad.

En cuanto estuvo al volante, llamó a Cherry sin perder un segundo.

—Tenemos que vernos. Ahora mismo.

—Enseguida, directora Zapata.

Desde aquella vez que recibió cinco millones en su cuenta de forma tan rápida, Cherry se había convertido en su empleada más leal.

Cómics eróticos.

Cherry, manteniendo la compostura, leyó uno de los volúmenes completos y de inmediato empezó a calcular su potencial valor comercial en su cabeza.

Ya había comprobado de sobra que Vania tenía un talento natural para los negocios.

Si la directora le pedía que "manejara el asunto" con esos dibujos, era obvio que esperaba que los convirtiera en ganancias.

Para Cherry, era la única conclusión lógica.

Siguió revisando el contenido y le pareció que la calidad era excelente.

Sí, el nivel de contenido explícito era altísimo, pero la historia en sí era sumamente atrapante.

Tras examinar gran parte de la obra, concluyó que, si censuraban o suavizaban los paneles más fuertes, podrían imprimirlo y venderlo a un precio increíble en el mercado de novelas gráficas.

Lo que más vendía hoy en día eran historias con protagonistas masculinos guapísimos, con abdomen de acero y una masculinidad imponente.

Cherry hizo uso de su extensa red de contactos comerciales, sacó de su teléfono una larga lista de editores en jefe y comenzó a agendar reuniones una por una.

Si no se equivocaba con la estimación de la historia, este cómic se convertiría en un verdadero boom de ventas.

Miró la caja llena de manuscritos y le envió un mensaje lleno de confianza a Vania.

—Directora, quédese tranquila. Le aseguro que manejaré este asunto a la perfección. Le garantizo que los resultados superarán sus expectativas.

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