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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 185

Alrededor no se oía más que burla y dudas.

Nadie se creía que una chavita que apenas parecía mayor de edad pudiera enfrentar a un grupo de pilotos de nivel profesional.

—Kiara, yo nunca había escuchado que tú supieras correr —Patricio la miró con frialdad, evaluándola—. Si de verdad sabes… ¿por qué nunca dijiste que querías meterte a correr?

—Tú sabes que a mí me encantan las carreras. Si en aquel entonces me hubieras mostrado lo que sabes, tal vez… no habrías tenido que salirte de la familia Zúñiga.

Kiara lo oyó y hasta le dio risa.

Estos hombres… de verdad, uno peor que el otro.

Ricardo decía que, si ella hubiera mostrado antes su habilidad como doctora, no le habría ido tan mal en la familia Zúñiga.

Y ahora Patricio decía que, si ella hubiera mostrado antes su “talento” para correr, él la habría protegido más, le habría dado “derecho” a quedarse.

Pero… ¿Catalina sabía medicina?

¿Catalina sabía correr?

—Patricio, ¿quieres saber por qué? —Kiara sonrió, preciosa, pero con los ojos llenos de burla—. Porque me dan flojera. Son una bola de mediocres.

—Una bola de mediocres jugando carreritas chafas, ¿y todavía creen que valen como para que yo me suba?

—Mejor ni le muevo, no vaya a lastimarles su orgullo… y luego les da pena.

El tono, lleno de desprecio, le fue apagando la cara a Patricio. En sus ojos se le juntó una oscuridad pesada.

Apretó el puño:

—¡Kiara!

¿Se estaba burlando de su nivel?

Ella estuvo con él cuatro años. ¿Cómo no iba a saber que él ya tenía certificación, que ya era piloto profesional?

Tenía nombre en el medio.

Hasta en su club había varios que no le ganaban.

¿Y ella decía que era malo? ¿Que era basura?

Patricio se rió, pero de coraje, con la mirada negra:

—Kiara… ese Rey Novato… está bien raro.

—¿Sí? —Kiara volteó a verla.

Eloísa se acordó de la mirada de Cuervo y se le enchinó la piel:

—Siento que… te veía bien raro.

—Cuando te clavaba los ojos, era como… como si ya te hubiera escogido. Como si estuviera viendo a alguien muerto.

No dijo lo otro que también sentía…

Esa mirada no era de alguien que iba a competir en la misma pista.

Era la mirada de alguien viendo una presa.

Mientras más lo pensaba, más peligro le sonaba:

—Kiara, aunque tú seas Skye… ese Cuervo no se ve como buena persona. ¿Y si en la pista te hace algo? No, es demasiado riesgo.

Aunque le doliera perder a Fantasma.

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