Kiara soltó una risa breve, cargada de desprecio.
—Presumes “años de amistad”, pero ni siquiera te enteraste de que tu “mejor amiga” estuvo internada más de una semana. ¿Y todavía te atreves a usar esa supuesta amistad para presionarla?
Alejandro se puso rojo, nervioso.
—Ellie… ¿sí estuviste en el hospital?
Entonces…
¿esa era la razón por la que estaba enojada?
¿Porque él no la buscó en esos días?
¿Porque la dejó sola?
Con razón lo trataba tan frío.
Mientras ella se enojara, significaba que todavía le importaba.
Ya con la causa clara, era fácil “arreglarlo”.
Alejandro se levantó a toda prisa y se acercó.
—Ellie, de verdad no sabía. También tú… si estabas internada, ¿por qué no me dijiste? Si me hubieras avisado, yo dejaba todo y me iba al hospital a verte, a cuidarte.
Se veía “preocupado” y quiso tomarle la mano.
—¿Te volvió a dar lo del corazón? Si te sentías mal, ¿para qué vienes a un lugar así? ¿Y encima a andar de alborotada con Patricio Fuentes y los demás? ¿Y si te da otra crisis?
Habló y habló, pero entre líneas no dejaba de echarle la culpa.
Eloísa soltó una risa incrédula.
—¿Que no te dije? Sí te dije. Te lo dije y tú estabas abrazando a Carolina, pisteando con tus amigos.
A Alejandro se le fue el color.
No recordaba nada de eso.
Antes, lo que Eloísa dijera o hiciera le daba igual. Total, aunque la ignorara, ella siempre terminaba buscándolo otra vez.
Pero no imaginó que esa “omisión” le fuera a explotar así.
—Ellie, ya entendí… me equivoqué. De ahora en adelante… te pongo primero…

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