Eloísa miró al tipo que tenía a sus pies, chillando y llorando como si le fuera la vida en eso, sin tantita dignidad.
Luego volteó a ver la pantalla, donde se repetía una y otra vez el video de las cámaras.
Ahí se veía clarito la cara retorcida de Alejandro después de meterle mano a Fantasma.
Lo poco que le quedaba de “beneficio de la duda” a Eloísa se le hizo trizas. Solo le quedó un asco seco, puro.
—¡Lárgate!
Eloísa alzó el pie y le soltó una patada en el hombro a Alejandro.
—¿“Lo nuestro”? ¿Tú todavía te atreves a hablar de eso?
Después de tirarlo al piso, siguió sin quedarse a gusto y le metió un par de patadas más.
—Cuando te metiste con Kiara, ¿ahí sí no pensaste en las consecuencias? Por unas pinches palabras ya querías que se muriera. ¿Qué traes en la cabeza? ¿Cómo puedes ser tan retorcido?
—Te juro que mandarte a pudrirte en la cárcel sería poco. ¡Voy a hacer que allá adentro la pases peor que muerto!
Nomás de pensar que Alejandro había saboteado a Fantasma y que Kiara pudo haberse accidentado en la pista, a Eloísa le dio un escalofrío de puro miedo… y le entraron más ganas de matarlo a golpes, de cobrarle lo que casi le hace.
En eso, se escucharon sirenas, cada vez más cerca.
Varias patrullas se estacionaron a un lado de la pista.
Un lugar así era, la neta, medio “zona gris”.
Que llegara la policía se veía hasta chistoso.
Sobre todo cuando… acababa de pasar un accidente.
Pero Eugenio se acercó, sonriendo, y habló un momento con ellos. Al final, llegaron a un “arreglo” y se hicieron de la vista gorda con lo del accidente.
A Alejandro y a Carolina los empujaron hasta la pista, con un oficial encima vigilándolos, y los obligaron a cumplir, con toda la humillación, el “castigo” completo: avanzar por la pista… de rodillas, paso a paso.
Entre los gritos de:
—¡Eloísa es mi reina!
Eloísa empezó emocionada, pero al rato ya hasta le daba pena.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste