—¡Ataca! ¡Métete de lleno en la curva, esa será la tumba de esa perra!
Como a Augusto le gustaba Adriana, naturalmente había aprendido algo de la cultura y el idioma de Solarenia.
"Tumba" era uno de sus conceptos favoritos de ese idioma.
Con el rostro desfigurado por la rabia y los ojos inyectados en sangre, no apartaba la vista de la pantalla gigante, donde veía cómo el superdeportivo rosa se mantenía pegado a su adorada Bestia.
Apretando los dientes, vociferó por el micrófono:
—¡A todos los que siguen en la pista, alcáncenlos ahora! ¡Trabajen con Hugo y encierren a esa mujer por delante y por detrás!
En la competencia, solo quedaba La Bestia de Hugo, que llevaba una gran ventaja en la delantera...
Seguido por Adriana y el otro vehículo modificado.
Los otros cuatro autos que habían intentado emboscar a Kiara al principio, habían salido volando de la pista, y sus pilotos estaban debatiéndose entre la vida y la muerte.
Ahora, contando a Hugo...
Su equipo solo contaba con tres coches para seguir atacando a Kiara.
Al escuchar las órdenes de Augusto en su auricular...
Hugo miró por el retrovisor a aquel deportivo rosa que lo perseguía implacablemente.
Soltó una risa siniestra y respondió:
—No te preocupes. ¡Haré que encuentre su fin en esta curva!
Dicho esto, dio un violento giro al volante, presumiendo de su altísimo nivel de habilidad. Las llantas rozaron el borde del barranco y entró de lleno en la primera vuelta cerrada.
Valiéndose de su experiencia y su profundo conocimiento del terreno, maniobró La Bestia. Justo en el momento de entrar a la curva, bloqueó la trayectoria para arrinconar a Kiara hacia el precipicio.
Y al mismo tiempo...
—¡Está muerta! —Adriana y el otro piloto hundieron el pie en el acelerador y se lanzaron a la caza desde atrás.
Estaban rodeándola por ambos lados.
Ahora, siempre y cuando Kiara intentara entrar a la primera curva...
Si daba la vuelta de forma convencional, tendría que frenar obligatoriamente.
Pero si disminuía la velocidad, Adriana y el otro coche la embestirían y la mandarían a volar.
Si no reducía la velocidad...
¡Entonces, yendo tan rápido, saldría disparada hacia el fondo del abismo!
¡Lo único que le esperaba a Kiara era terminar hecha pedazos!
Adriana se aferró al volante con todas sus fuerzas, su rostro distorsionado por una mezcla de éxtasis y pura adrenalina.

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