"Melissa"
Nando parecía haberse esforzado para disculparse, pero la verdad es que ni siquiera necesitaba haber hecho nada, solo por haber notado que necesitaba disculparse ya era un gran paso y me puse feliz de que se diera cuenta de que hirió mis sentimientos. Pero también me encantó la idea del viaje, sería bueno tener un tiempo solo nuestro.
Pero lo mejor de todo siempre eran sus besos, siempre tan buenos, llenos de cariño, me encantaba la forma como me besaba, como era gentil en sus caricias, y me encantaba como se ponía la piel de gallina cuando yo tocaba su piel, declarando mi intención. Y todo estaba muy bien, hasta que el maldito celular sonó y esa voz de una cualquiera sonó con tanta intimidad. Lo empujé y se estrelló en el suelo, haciendo un ruido tremendo.
—¿Nandito? ¿Qué ruido fue ese? —La voz femenina se pronunció otra vez.
—Anda, Fernando, explícale a tu amiguita qué ruido fue ese. ¿O quieres que yo misma le explique? —Me levanté y crucé los brazos, viendo su desesperación por levantarse y tomar el celular.
—Mel... —habló con voz nerviosa antes de lograr levantarse.
—¿Sabes qué?, ¡déjamelo a mí! —Tomé su celular—. ¿Quién habla?
—¿Quién eres tú? Quiero hablar con Nandito. —insistió la voz.
—Queridita, Nandito no puede atender. Pero es mejor que no insistas, sé lo que estás haciendo y no te voy a dar cuerda para ver hasta dónde llega tu atrevimiento. —respondí.
—¡Pásale el teléfono a Nandito, ahora! —insistió como si fuera la mismísima novia de mi novio y Fernando me miraba como si estuviera encomendando el alma, porque ya sabía que la cosa se pondría fea.
—¡Órale, qué comunicativa! —Respiré profundo—. Mira nada más, ve a buscar ropa que lavar, anda. —Colgué el celular y encaré a Fernando.
—Mel, ella es la hermana de mi jefe, te hablé de ella. Puedes ver que llamó del celular de él. —Fernando estaba nervioso.
—Sí, me hablaste de ella, ¡solo que no me dijiste que la tipa se te está insinuando! —Estaba tratando de mantener el mínimo de civilidad, pero tenía ganas de gritar.
—Mel, ella no se me insinúa, solo es despistada y descarada. —Soltó una risita nerviosa.
—¿Ah, no se te insinúa, Fernando? ¡Ubícate, Fernando! Una mujer sabe la intención de otra y sabes muy bien que nunca he sospechado de la persona equivocada. —Estaba furiosa ahora, a punto de hacer una tontería.
—Mel, mírame. —Me tomó por los hombros—. ¿De verdad crees que hubiera contestado en altavoz si estuviera pasando algo? Mel, te amo, ella puede hacer lo que quiera, pero eso no va a cambiar.
—Fernando... —Hasta tenía razón, si tuviera algo que esconder no lo habría puesto en altavoz.
—Abejita, no dejes que una mujercita sin sentido y despistada arruine nuestra noche, nuestra vida. Mi disculpa estaba yendo tan bien, ¿no? —Se fue acercando.
—Fernando, tienes que poner distancia con esa cosita. —Lo encaré.
—Lo voy a hacer, abejita. Ven acá, dame un beso. —Me tomó la barbilla y me dio un besito.
—Nando, pon atención, porque no lo voy a repetir. —Lo hice parar y mirarme—. Sé mi valor, así que no la riegues conmigo porque no hay segunda oportunidad.
—No la voy a regar, nunca la he regado. —garantizó y ese crédito tenía que dárselo.
—Entonces ahora ve a revisar el horno porque por el olor el filete se quemó. —Le recordé y salió corriendo.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....