"Hana"
Me pareció genial la novia de mi jefe, del tipo que llega y resuelve el problema. Y había un problema en este piso hoy, esa mujercita metida que se la pasaba coqueteándole a mi jefe encontró una manera de seguir apareciendo en el hospital. Ya había pensado seriamente en llamar a Melissa y avisarle, pero no quería parecer entrometida. Entonces, cuando la recepcionista me avisó que estaba subiendo, no lo dudé, corrí a esperarla en la puerta del elevador y le conté todo.
Y cuando aventó a esa lagartona, como le decía, fuera de la sala de juntas, no pude evitarlo, me reí en la cara de esa criatura maligna. Hice tal como Melissa me mandó, tomé a la cosita del brazo y la llevé hasta el elevador. Estaba frotándose la frente, como si sintiera dolor. El Dr. Molina y el otro hombre la miraron a ella y después a mí algo confundidos.
—Pobrecita, está medio mareada. —dije y me encogí de hombros, empujándola hacia el hombre que estaba con ella. Se abrió el elevador y entraron. Misión cumplida, podía regresar a mi escritorio.
—¡Hana! —Fernando me llamó—. Melissa te quiere llevar, ¿tienes idea de lo que va a hacer? —Negué con la cabeza—. ¿Pero quieres ir?
—¡Me encantaría! —respondí bastante emocionada.
—¡Pero no sabes lo que va a hacer contigo! —Fernando se rió.
—Jefe, mírala, es una diosa, no tengo de qué preocuparme. —respondí y Melissa sonrió.
—Sí, conquistaste otra seguidora, Mel. —Fernando se rió—. Puedes ir Hana, pero no te quejes si te deja calva.
—Prepárate, Fernando, mañana tendrás una nueva asistente. —Melissa le dio un beso al novio y se volteó hacia mí—. ¡Vamos, colita!
Se dirigió hacia los elevadores y miré a mi jefe sonriendo.
—¡Me puso un apodo! —dije emocionada y salí corriendo tras ella.
Cuando empezamos nuestro recorrido en el centro comercial entendí por fin la advertencia de mi jefe. Melissa era una mujer en una misión y no se detendría por nada. Entramos y salimos de varias tiendas, hasta que estableció mi estilo como "una mezcla de clásico y urbano", incorporó a mi guardarropa faldas rectas, blusas de encaje, camisas llenas de detalles, hasta unos jeans que me daban curvas y blazers alargados, en fin, todo ese tipo de cosas en colores variados. Me gustaron las combinaciones que me enseñó a hacer para dejarme con personalidad y, según ella, demostrar que era una mujer fuerte y no una cosita asustada.
También me quitó los lentes, los cambió por lentes de contacto que tuve que aprender a ponerme, pero también insistió en cambiar mi armazón por algo más moderno y escogió un modelo más cuadrado y rojo. Era realmente notable en mi rostro, pero me gustó su elección. Y entonces, llegó la hora que más temía, el salón de belleza.
—¿No me vas a dejar calva, verdad? —pregunté y analizó mi rostro.
—Tienes un rostro muy delicado, te quedaría hermoso. —habló y abrí los ojos. Empezó a reírse—. No te voy a dejar calva, pero vamos a cortar sin piedad.
—¿Cortar? —Eso era extraño para mí, pues siempre tuve el mismo corte de cabello recto y largo hasta la mitad de la espalda y me molestaba, entonces siempre lo recogía, porque pensaba que mi cabello no tenía arreglo, esa cosa lisa y escurrida me dejaba con la cara de la chica que salía del pozo en la película.
—Puedes confiar, te va a gustar. Entiendo por qué usas el cabello recogido. —Me tomó por sorpresa y hasta pensé que había pensado en voz alta, pero no, parecía ver las cosas en los ojos de las personas. Sonrió—. Soy buena leyendo a las personas, colita.
Cuando apareció el estilista empezó a decir lo que quería y me mostró una referencia. Me pareció hermoso, tenía dudas de si me quedaría bien, pero si Melissa pensaba que sí no iba a dudar. Y el estilista garantizó que quedaría, en sus palabras, ¡increíble!
Me senté en la silla y dejé que hicieran lo que querían. Mi cabello fue lavado, cortado, peinado y cuando estuvo listo, casi no podía reconocerme. Era un corte moderno, con los mechones del frente a la altura de la barbilla y atrás más corto, el flequillo parecía caer en capas y por lo que el estilista explicó era muy fácil de mantener, por lo que dijeron el corte se llamaba 'short bob'.
—¡Dios mío, quedaste con cara de mujer poderosa! —Melissa me miró por el espejo—. ¿Qué te pareció?
—¡Simplemente me encantó! Nunca pensé que me fuera a gustar tanto un cabello corto. —No podía dejar de mirar mi imagen reflejada en el espejo.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....