"Melissa"
Estaba sentada en el restaurante con Enzo, riéndome de alguna tontería que contaba, cuando esa sombra se acercó a nuestra mesa y, sin ser invitado, jaló una silla y se sentó.
—¿No es muy joven para ti, Melissa? —Domani hizo esa bromita ridícula y me agrió el humor.
—¿Qué onda, abuelo, tienes celos? —Enzo preguntó con esa actitud burlona.
—¿Quién eres tú, mocoso? —Domani quitó la sonrisa del rostro y se volteó hacia Enzo.
—Hm-hm, esa no es la pregunta. —Enzo respondió tranquilamente. —La pregunta es qué quieres aquí, después de todo, nosotros no te invitamos.
—¡Pero qué mocoso atrevido! Si no supiera que eres hija única, Melissa, diría que es tu hermano. —Domani me miró.
—¿Qué quieres, Domani? —Heitor se acercó, regresando del baño.
—Martínez, ¡qué bueno verte! ¿Recibiste la invitación para el evento de este año? —Domani se deshizo en atenciones hacia Heitor.
—Sí, pero no cuentes conmigo este año. —Heitor le avisó y se sentó.
—¡Ah, pero qué pena! Pero tal vez, para entonces, puedas reorganizar tus compromisos y honrarnos con tu presencia. —Domani insistió.
—No podré. Pero no viniste hasta aquí, a interrumpir mi almuerzo con mi amiga y mi sobrino, solo para saber si recibí tu invitación. ¿Qué quieres? —Heitor insistió.
—¿Sobrino? —Domani dio una sonrisa incómoda. —Me gustaría hablar con tu asistente. —Reveló.
—Pues entonces habla y vete. —Heitor miraba al otro hombre con visible irritación.
—Discúlpame, Heitor, pero es particular. —Domani insistió.
—Voy a hablar con él, Heitor, no te preocupes. —Miré a Heitor tranquilizándolo.
—Está bien, te vamos a esperar afuera. —Se levantó e hizo una seña para que Enzo lo acompañara, pero antes de salir volvió a hablar con Domani para dar una advertencia muy clara. —Domani, te voy a dar un consejo empresarial. No caigas en la tontería de buscar pleito con los Lascuran, forman parte de un grupo muy selecto, en el cual meterse con uno significa que todos los otros van a tomar cartas en el asunto. Los Molina también están en ese grupo, además de mí. A los otros, los vas a descubrir.
Domani miró a Heitor retirándose y después me miró medio confundido.
—¿Qué quiso decir con eso? —Quiso saber.
—Que tengo excelentes amigos, Domani. —Aclaré. —Habla de una vez, ¿qué quieres?
—Melissa, quiero que convenzas a Álvaro de que no quieres ir a mi evento, después de todo mi sobrina estará ahí y ustedes dos están en bandos opuestos. —Me dio esa sonrisa de hiena. —Y ahora parece que necesitas convencer a Heitor también.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....