"Melissa"
Hay gente que no tiene noción del peligro, después la loca soy yo. Estaba bien tranquila en mi rincón, trabajando y poniendo a Heitor en línea, como siempre, cuando recibí un mensaje de Hana. Era una foto de esa lambiscona de Jennifer dentro del carro estacionado frente al hospital. Y Hana no era nada fácil, hasta le puso la leyenda: "mira quién está acampando frente al hospital esperando para dar el golpe".
¡Ah, pero ni lo soñara! Quien iba a dar ese golpe sería yo. Le pregunté a Hana por Fernando y me dijo que estaba almorzando con el tío Álvaro en el restaurante dentro del hospital. Eso era perfecto, no saldría y tendría tiempo de agarrar a la lagarta y darle una lección.
—Mel, ¿almuerzas conmigo hoy? —Heitor apareció en mi oficina.
—No va a poder, Martínez, acabo de surgirme un compromiso. Pero no me tardo, no olvides que tenemos una reunión importante esta tarde —avisé ya tomando mi bolsa y yendo hacia la puerta.
Manejé al hospital lo más rápido que pude y cuando me estaba acercando vi ese carrito rojo reluciente parado ahí con la tipeja dentro de él. Nunca estuve tan feliz por haber cambiado mi camioneta por un SUV cuatro por cuatro, gigante como el de Flavio. Por supuesto que podría estacionarme con tranquilidad detrás de ese carrito, no había nadie más estacionado, pero no quería estacionarme suavemente.
Maniobré el carro en la banqueta a una distancia de unos cinco metros y estaba libre, solo tenía que deslizarme hasta mi objetivo, como una bola de boliche a punto de hacer strike. Entonces dejé que mi carro chocara con el de la tipeja y el carro de ella fue lanzado hacia adelante con una sacudida. Bajó furiosa y lista para pelear, pero cuando me vio bajar calmadamente de mi carro tembló, pude notarlo. Realmente me tenía miedo, eso era ridículo, pero era muy divertido.
—¡Ah, pero mira quién está aquí! ¡La tipeja ofrecida! —le sonreí.
—¡Chocaste mi carro a propósito! —reclamó.
—¿Choqué? —me puse la mano en la boca y di un paso atrás para mirar su defensa rota y la puerta del maletero abollada, miré la parrilla de mi carro y estaba intacta, como mucho una manchita de pintura roja que saldría con un trapito. Entonces me volteé hacia ella otra vez satisfecha—. Ah, no te preocupes, mi carro está bien.
—¡Estás loca, Melissa! —gritó y fue a ver el daño—. ¡Destruiste mi carro!
—Ah, no tipeja, no destruí, tu carro se puede desarrugar en cualquier hojalatería, no te preocupes —le sonreí y di un paso hacia ella—. Lo que voy a destruir es esa carita de puta que tienes.
—No te me acerques —dio un paso atrás—. Le voy a contar todo a mi tío.
—"Le voy a contar todo a mi tío" —la imité, imitando su voz, solo porque eso era irritante—. ¿Y realmente crees que le tengo miedo a tu tío, tipeja? —la encaré.
—Deberías, ¡no sabes de lo que Domani es capaz! —dio una sonrisita. Eso realmente no lo sabía, pero ya tenía una idea. Solo que ella no era Domani y dudaba mucho que fuera corriendo con él a contarle que la había hecho huir por tercera vez.
—No, puede que no sepa, pero por lo visto tú sí sabes y si es tan malo, ¡no le va a gustar saber que ni siquiera te estás pudiendo acercar a MI NOVIO! —le grité en la cara y se encogió.
—Melissa, aléjate —habló en tono de advertencia, pero di un paso más, atrapándola entre el carro y yo.
—Escucha bien, piruja, no me gustan las mujercitas ordinarias como tú, creo que ya sabes eso, así como sabes que no tengo mucha paciencia y suelo convertir a las mujercitas de tu calaña en trapo de piso. Entonces ¿por qué seguir provocándome? —la encaré.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....