"Hana"
Esperaba no encontrarme nunca más en la vida con Rafael después de esos mensajes. Pero él también parecía haber desistido, después del último mensaje que envié, ya no respondió más. Era mejor así. Pero parecía que el destino era un bromista y, cuando la puerta del elevador se abrió en la planta baja era él quien estaba parado ahí esperando, usando unos jeans negros y camisa del mismo color, recostado en la pared de enfrente.
Pero había algo mal con ese hombre. Parecía cansado o irritado. Entró al elevador y no me dejó salir. Apretó el botón de su piso y la puerta se cerró mientras yo me quedé ahí mirándolo. Me observaba fijamente, como si estuviera luchando para tomar una decisión. Sus ojos parecían que iban a perforar mi cráneo. Pero no dijo nada y no se movió, solo me miró con una intensidad que nunca había sentido antes. Finalmente las puertas se abrieron en su piso y respiró profundo.
—¿Me haces un poco de compañía, Hana? Solo una cena —pidió y había cierta tristeza en su voz.
—¿Estás bien? —pregunté y negó con la cabeza—. Ceno contigo.
Agarró mi muñeca y me jaló fuera del elevador, pero antes de abrir la puerta del apartamento se volteó hacia mí.
—Solo para que sepas, seremos solo nosotros dos —me miró fijamente.
—Está bien —respondí bajito y me evaluó por un momento.
—Si tienes miedo, vete ahora. Sé que no confías en mí y después de que estés ahí adentro, ni yo mismo sé si confío —estaba siendo sincero.
Me tragué el nudo que me subía por la garganta. Estaba ahí y tenía curiosidad, era parte de mi plan acercarme a él, el momento era este. Puse la mano sobre la manija y la giré, abriendo la puerta y jalándolo adentro conmigo.
Algo en el ambiente entre nosotros estaba diferente, cargado, como si hubiera una tensión paralizante. Cerró la puerta y al segundo siguiente me aprisionó contra ella.
—Tienes miedo de mí, aun así te quedas. ¿Por qué? —quiso saber.
—Porque quiero saber quién eres de verdad —jadeé con su cercanía, su olor entrando por mi nariz y disparando algo en mí que ni sabía si era realmente miedo.
—¡Te voy a mostrar entonces! —me aprisionó contra la puerta y me besó, como el día anterior, un beso feroz y ardiente, que fue imposible no corresponder.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....