"Jennifer"
¡Mi vida había terminado! Nunca más sacaría la cabeza fuera de casa. ¡Qué humillación! Sentía el arrepentimiento corroerme enterita por dentro y la vergüenza arder en mi cara. Salí de ese desastre que fue la fiesta del tiíto como si fuera una bandida, escondida y envuelta en el saco del traje de mi hermano que, afortunadamente, me sirvió como un vestido.
—¿Qué estás haciendo en mi cuarto? —Le pregunté al volver del baño y ver a Boris sentado en mi cama.
—Vine a ayudarte. ¡De nuevo! —Boris me encaró y me indicó el vaso que estaba sobre la mesita de noche. —Tómate eso, se te va a quitar el dolor de estómago.
—¿Tienes un remedio que quita el dolor de estómago y decides dármelo solo dos horas después de que empezó este infierno? —Lo miré con rabia.
—Hermanita, tómate el remedio y siéntate aquí. —Pidió dulcemente e hice lo que me dijo, sentándome a su lado en la cama. Pasó el brazo sobre mi hombro. —Necesitaba que te arrepintieras para que vieras tu error.
—¿Arrepentirme? Boris, hay dos cosas de las que me arrepiento profundamente esta noche, una de ellas fue haberme comido ese montón de camarones y la otra fue no haber usado calzones, porque si hubiera tenido calzones puestos, toda esa mierda no habría dejado un rastro detrás de mí. —Hablé y él explotó en una carcajada.
—Ay, Jen, eres lo máximo. Tan lenta para aprender las cosas. —Aún se estaba riendo, pero yo estaba demasiado débil para importarme. —Te uniste a nuestro tío y eso es peligroso, y estás tratando de jugarnos sucio y eso no va a pasar.
—¿De qué estás hablando? —Lo encaré.
—Del veinte por ciento adicional de la farmacéutica que estás planeando recibir. —Habló y me pregunté cómo había descubierto eso. —Jen, vamos a recuperar lo que nos pertenece y lo que les pertenece a los primos, pero se dividirá de la forma correcta, nadie le va a jugar sucio a nadie. Ese pésimo ejemplo de nuestro tío, no lo vamos a copiar.
—Pero, Boris, ¿y si no lo logramos? ¡Necesito asegurar mi parte! —Lloré.
—¡No, Jen! Esto se acabó aquí. Ya no vas a perseguir a Fernando Molina y ya no te vas a someter a los absurdos que nuestro tío te hace hacer. No te das cuenta, Jen, él te está usando y tú estás cayendo, cuando ya no te necesite, te va a dejar atrás, sin nada. —Boris hasta podría tener razón respecto a nuestro tío.
—Pero entonces, Boris, voy a estar casada con un Molina y no voy a quedar en la miseria como quedó nuestra mamá. —Me defendí, pero mi hermano pareció no gustarle lo que escuchó.
—¡Ay, Jennifer, no entiendes! —Boris respiró hondo. —Melissa está embarazada de Fernando, Jennifer, ¿vas a querer destruir una familia por tu codicia? Jennifer, nos metimos en esto de jugar el juego de Domani solo para conseguir lo que es nuestro por derecho. Para corregir un error que cometió nuestro abuelo, manipulado por nuestro tío. No vamos a ir detrás de lo que no es nuestro.
—¡Pero, Boris, no soporto esta vida de pobre! —Confesé, pero mi hermano ya sabía eso.
—Jennifer, necesitas cambiar tu mentalidad. Nuestros papás se esfuerzan mucho por nosotros y tú los lastimas cuando dices esas cosas. Necesitas entender y aceptar que somos lo que somos, hijos de dos personas que trabajan honestamente y que solo hacen el bien a otros. Nos enseñaron sus mejores valores y tú los ignoras. Si no fuera porque creo que es una cuestión de justicia que nuestra mamá reciba su parte de ese negocio, no me habría metido en esto. —Boris siempre me daba este discurso.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....