"Fernando"
Dos días después del baby shower de las chicas Mel despertó sintiendo dolores. Llamé a mi tío de prisa, todavía era muy temprano, pero ya estaba en el hospital, desde que ella fue internada llegaba más temprano al trabajo y a veces dormía ahí mismo.
—Querida, ¡llegó la hora! —Mi tío habló con calma, con una sonrisa tranquilizadora para ella—. Nuestros bebés quieren venir al mundo.
—¿Ya? —Lo miró alarmada—. Rayos, bebés, ¡mamá dijo treinta y dos semanas, no treinta semanas y dos días! —Refunfuñó hacia el vientre.
—¡Va a salir todo bien, abejita! —Le susurré al oído, pero me estaba muriendo de miedo.
—Va a salir, ¿verdad? —Buscó la certeza en mis ojos y me esforcé por darle mi mejor sonrisa.
—¡Va a salir! —Garanticé, pero por dentro pedía que la palabra tuviera el poder de la promesa que hacía.
—Claro que va a salir todo bien, tu médico es el mejor, ¿olvidaste? —Mi tío bromeó con ella y consiguió una risita.
—¡Es verdad! —Sonrió—. Entonces, Álvaro Molina, ¡vamos a sacar a esta camadita!
—Voy a mandar a las enfermeras a prepararte, mientras tanto voy a reunir al equipo. Relájate, trata de no ponerte ansiosa y respira profundo, esto va a durar entre cinco y diez minutos, no más que eso. —Le dio un beso.
—¡Mi médico es el mejor! —Mel sonrió y mi tío salió de la sala.
Mientras esperábamos a las enfermeras llamé a nuestros amigos, era la hora que todos habían estado esperando. Veinte minutos después, la antesala del cuarto estaba llena, nuestros amigos estaban todos ahí. Y mientras las enfermeras y su mamá terminaban de prepararla me uní a ellos por un momento, necesitaba reunir fuerzas para seguir sonriéndole, porque estaba a punto de explotar de nerviosismo.
—¡Calma, Nando! Tus hijos van a nacer bien, van a necesitar un poco de cuidado, pero pronto estarán llorando como locos en esa casa. —Patricio me dio un abrazo.
—Tengo miedo, ¡nunca sentí tanto miedo! —Los miré y Alessandro se paró frente a mí.
—Sé lo que estás sintiendo. —Me miró a los ojos—. No te voy a mentir, de ahora en adelante vas a sentir miedo todos los días, tendrás miedo de las cosas más tontas, miedo de todo lo que pueda lastimar a tus hijos. Pero ¿sabes qué pasa? Enfrentas el miedo para protegerlos. Entonces ahora vas a respirar profundo y te vas a calmar, porque eso es lo que necesitas hacer por ellos ahora.
Abracé a Alessandro y después abracé a cada uno de los otros, sintiendo su energía positiva fluyendo hacia mí. Entonces me detuve frente a los papás, todos esos rostros experimentados que habían criado a cada uno de nosotros.
—Hijo, si pudiéramos tomar cada dolor, cada sentimiento de aflicción y preocupación y miedo que ustedes sienten, lo tomaríamos para nosotros y les dejaríamos a ustedes solo las cosas buenas. Pero no podemos. Ustedes necesitan pasar por esto y saldrán de esto más fuertes. —Mi papá me abrazó y mi mamá se unió a ese abrazo.
—Nando, es Melissa, ¡va a estar todo bien! —Otávio me encaró con una sonrisa que me dio tanto valor, que estaría agradecido por eso el resto de mi vida. Después me abrazó—. Yo también tengo miedo, pero confío en que todo será para mejor.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....