Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 1152

"Fernando"

Dos días después del baby shower de las chicas Mel despertó sintiendo dolores. Llamé a mi tío de prisa, todavía era muy temprano, pero ya estaba en el hospital, desde que ella fue internada llegaba más temprano al trabajo y a veces dormía ahí mismo.

—Querida, ¡llegó la hora! —Mi tío habló con calma, con una sonrisa tranquilizadora para ella—. Nuestros bebés quieren venir al mundo.

—¿Ya? —Lo miró alarmada—. Rayos, bebés, ¡mamá dijo treinta y dos semanas, no treinta semanas y dos días! —Refunfuñó hacia el vientre.

—¡Va a salir todo bien, abejita! —Le susurré al oído, pero me estaba muriendo de miedo.

—Va a salir, ¿verdad? —Buscó la certeza en mis ojos y me esforcé por darle mi mejor sonrisa.

—¡Va a salir! —Garanticé, pero por dentro pedía que la palabra tuviera el poder de la promesa que hacía.

—Claro que va a salir todo bien, tu médico es el mejor, ¿olvidaste? —Mi tío bromeó con ella y consiguió una risita.

—¡Es verdad! —Sonrió—. Entonces, Álvaro Molina, ¡vamos a sacar a esta camadita!

—Voy a mandar a las enfermeras a prepararte, mientras tanto voy a reunir al equipo. Relájate, trata de no ponerte ansiosa y respira profundo, esto va a durar entre cinco y diez minutos, no más que eso. —Le dio un beso.

—¡Mi médico es el mejor! —Mel sonrió y mi tío salió de la sala.

Mientras esperábamos a las enfermeras llamé a nuestros amigos, era la hora que todos habían estado esperando. Veinte minutos después, la antesala del cuarto estaba llena, nuestros amigos estaban todos ahí. Y mientras las enfermeras y su mamá terminaban de prepararla me uní a ellos por un momento, necesitaba reunir fuerzas para seguir sonriéndole, porque estaba a punto de explotar de nerviosismo.

—¡Calma, Nando! Tus hijos van a nacer bien, van a necesitar un poco de cuidado, pero pronto estarán llorando como locos en esa casa. —Patricio me dio un abrazo.

—Tengo miedo, ¡nunca sentí tanto miedo! —Los miré y Alessandro se paró frente a mí.

—Sé lo que estás sintiendo. —Me miró a los ojos—. No te voy a mentir, de ahora en adelante vas a sentir miedo todos los días, tendrás miedo de las cosas más tontas, miedo de todo lo que pueda lastimar a tus hijos. Pero ¿sabes qué pasa? Enfrentas el miedo para protegerlos. Entonces ahora vas a respirar profundo y te vas a calmar, porque eso es lo que necesitas hacer por ellos ahora.

Abracé a Alessandro y después abracé a cada uno de los otros, sintiendo su energía positiva fluyendo hacia mí. Entonces me detuve frente a los papás, todos esos rostros experimentados que habían criado a cada uno de nosotros.

—Hijo, si pudiéramos tomar cada dolor, cada sentimiento de aflicción y preocupación y miedo que ustedes sienten, lo tomaríamos para nosotros y les dejaríamos a ustedes solo las cosas buenas. Pero no podemos. Ustedes necesitan pasar por esto y saldrán de esto más fuertes. —Mi papá me abrazó y mi mamá se unió a ese abrazo.

—Nando, es Melissa, ¡va a estar todo bien! —Otávio me encaró con una sonrisa que me dio tanto valor, que estaría agradecido por eso el resto de mi vida. Después me abrazó—. Yo también tengo miedo, pero confío en que todo será para mejor.

—Te necesita tanto como a mí. Y te lo prometí. Pero la verdad es que te necesito ahí, por si me desmayo como Heitor. —Hablé en tono de broma, pero era verdad, necesitaba una mano amiga apoyándome en ese momento.

—¡Príncipe! —Melissa llamó y la miré—. Eres el mejor de los mejores. —Le di un beso en los labios y estaba riendo y llorando al mismo tiempo—. ¡Ven, Cat, de este lado!

Catarina le aventó la bolsa a Alessandro y salió quitándose aretes, anillos, pulseras y tirando todo de cualquier manera, haciendo que los muchachos salieran corriendo para agarrar las cosas que iba dejando. Entonces apretó la mano de Melissa.

—¡Ahora sé que va a salir todo bien! —Melissa dio una gran sonrisa—. ¡Vamos gente, pongan turbo a esta cosa y vamos a acelerar los pasitos, la camadita quiere nacer! —Las enfermeras comenzaron a reírse y aceleraron los pasos, haciendo ruido de carro corriendo por el pasillo y Melissa se reía como una niña.

Pero su aventura terminó pronto, pues el cuarto quedaba muy cerca de la sala de parto y cuando entramos a la sala ya había un equipo enorme ahí que recibió a Melissa con aplausos y la música "Happy". Escuché su risa alta mientras me ponía la ropa esterilizada. Cuando entré a la sala hasta mi tío estaba bailando. ¡No había forma de que algo saliera mal con tanta alegría rondando la llegada de esa camadita! Catarina y yo nos miramos y entramos a la sala bailando y Melissa se rió aún más.

En ese ambiente de alegría el anestesiólogo era el único concentrado. Hizo su trabajo y pocos minutos después mi tío se posicionó.

—Melissa Lascuran Molina, ¡es hora de nuestro show! ¿Preparada para conocer a tus hijos? —Mi tío le habló y asintió. Agarrada a mi mano de un lado y a la de Cat del otro. Silenciosamente hice una oración y pedí que lo mejor pasara ahí.

Mientras las canciones animadas seguían sonando mi tío comenzó el parto de mis hijos. Seis enfermeras en fila, posicionadas para entrar en acción rápidamente, en el rincón de la sala seis incubadoras y seis equipos para cuidar a los bebés. Y entonces comenzó. Pareció un concurso para ver quién salía más rápido. En menos de diez minutos todos los seis habían nacido.

Estaba un poco aturdido. Mi tío permaneció concentrado en terminar la atención de Melissa y entonces, dentro de la incubadora el primer bebé se detuvo frente a nosotros por un segundo. Ya no podía más y las lágrimas rodaron. Cada pediatra que se detuvo con el bebé habló rápidamente el peso y el tamaño. Eran todos tan pequeños, entre poco más de medio kilo la más pequeñita y casi un kilo el muchachito más grande. La emoción me dominó completamente y ni siquiera podía tocar todavía a mis hijos.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)