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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 1153

"Melissa"

Todo había salido bien hasta ese momento. Mis seis hijos estaban vivos y eso me mantenía enfocada, ellos necesitaban sobrevivir, un día a la vez. Pero eran fuertes y decididos, lo sentí en mi vientre durante treinta semanas y dos días. Treinta semanas y dos días, ya sabía que esos niños serían del tipo que viven en la oficina del director en la escuela, que no hacen nada como se espera y que yo necesitaría esos collaritos con GPS para encontrarlos por la casa.

—Querida, ¿cómo amaneciste hoy? —El tío Álvaro entró a mi cuarto todo sonriente.

—Ansiosa, ¡quiero tocar a mis hijos, tío! Ya han pasado cuatro días desde que me cortaron por la mitad para que esos malcriados nacieran y todavía no han querido saber de mí. —Me quejé y el tío Álvaro soltó una carcajada.

—¡Mel, ellos necesitan ponerse fuertes! —Argumentó y yo arrugué la nariz.

—Ves eso, Cat, ahora ellos son el centro de atención. —Me quejé y Catarina sonrió.

—Acostúmbrate, ya nadie te va a visitar, ahora las visitas serán para ellos. —Catarina me advirtió mientras hacía su tejido.

—¡Mi ángel, no le metas ideas raras en la cabeza a la loca! —Alessandro entró al cuarto. —¡Yo vine a verte, loca!

—Sí, viniste a verme... ¡como si no te conociera, payaso! Sé muy bien que estás haciendo campaña. —Lo encaré y él se rio.

—Son seis, Mel, me merezco otro ahijadito más, anda... —Me echó ese encanto barato encima y me reí. Era terriblemente tierno cuando no estaba estresado.

—Va a depender de qué tanto los otros sean capaces de hacerme la barba. —Le dije y él hizo un mohín.

—¿Tío, mandó llamarme? —Fernando entró al cuarto y me dio un beso, después saludó a Alessandro.

—Sí, tengo una buena noticia. Van a poder cargar a uno de los bebés, pero solo uno hoy y por pocos minutos. —El tío Álvaro dio la noticia y yo grité de alegría, igual que los otros en la sala. —Contente, Melissa, tienes un montón de puntos en tu vientre.

Traté de contener la emoción, pero era difícil, necesitaba contacto con ellos, necesitaba sentir que era madre. La enfermera y Fernando me ayudaron a salir de la cama y pasar a una silla de ruedas y fuimos hasta la UTI neonatal. Pude ver a todos como todos los días y mi corazón se apretó cuando miré a la más pequeñita, la más valiente, luchando con todo lo que tenía para sobrevivir. Toqué la incubadora de cada uno tratando de darles mi energía vital.

—¡Están todos luchando, Mel! —El tío Álvaro me habló bajito y yo sonreí.

—¡Y van a ganar! —Esa certeza estaba plantada en mi corazón y no me permitía pensar lo contrario.

Me prepararon y Fernando se sentó a mi lado. Catarina y Alessandro estaban observando desde afuera por el vidrio, como dos ángeles protegiéndonos. Varios minutos después mi pequeñito vino a mis brazos. Traté de no llorar, quería que mi hijo tuviera mi sonrisa y no mis lágrimas. Cuando sentí el calor de su cuerpo y su manita me tocó, fue como si algo poderoso me transformara, ahí me convertí en madre, en ese momento ya no era la misma.

PAREJA 6 - Capítulo 157: El primero y la más pequeñita 1

PAREJA 6 - Capítulo 157: El primero y la más pequeñita 2

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