Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 1159

"Melissa"

Tardó un poco más para que el tío Álvaro autorizara el bautizo, después de todo Leona necesitaba ponerse fuerte ¡y lo hizo! Mi pequeñita era un poco más chica que sus hermanos, pero estaba creciendo con salud y me impresionaba todos los días con la fuerza que tenía. Pero finalmente el día había llegado y nos reunimos todos en la casa de campo de Patricio, el bautizo sería ahí, bajo el mismo árbol frente al arroyo, donde él se casó con Lisa.

Ese lugar era hermoso y significativo. ¡Y tenía un árbol! Las mejores cosas de mi vida habían pasado bajo un árbol. Y un árbol tenía un significado perfecto para ese momento, significaba vida, crecimiento, renovación, conexión con lo divino, todo lo que celebraríamos ahí.

Habíamos planeado una ceremonia sencilla y el padre que nos casó acordó hacer el bautizo ahí, pero también ese padre acordaba con todo, decía que donde el fiel quisiera la presencia de dios, dios estaría, y él, como siervo del señor, iba donde el señor lo mandaba.

Todo estaba decorado de blanco, rodeado por el verde de la naturaleza que nos rodeaba. La mesa de madera rústica, con un delicado mantel blanco y los utensilios que el padre organizó, tenía también un jarrón enorme de margaritas. Y por supuesto que la ceremonia empezó con una ocurrencia del padre, que no se aguantaba.

—Qué privilegio el mío, vi a Fernando, Melissa y Catarina nacer y crecer, hice el matrimonio de Fernando y Melissa y ahora voy a bautizar a los hijos de todos ustedes. Qué lindo, poder celebrar la vida que se renueva a través de esos niños. —El padre empezó hablando bien. —Y miren cómo son las cosas, te tardaste once años, Fernando, para pedirle matrimonio a esta mujer, pero de repente creíste que estabas atrasado y ella tuvo seis hijos de una vez. ¡Pucha! —Todos se rieron y el padre dio esa sonrisa amable, de quien estaba feliz de estar ahí. —Los niños son un milagro ¿no es cierto? Sí, lo son.

La ceremonia prosiguió, linda y llena de peculiaridades, pero éramos realmente un grupo peculiar y, como dijo el padre, lo que importaba ahí es que éramos una manifestación de amor y no había espacio para sentimientos malos entre nosotros. Ahí había amistad sincera, amor, unión y mucha, mucha alegría.

Por supuesto que Patricio quería su final apoteósico y cuando la ceremonia acabó ya estaba esperando un show de fuegos artificiales, pero en lugar de eso, tuvimos una lluvia de serpentinas coloridas en tonos pasteles, siendo lanzadas desde un helicóptero. Aquello fue tan lindo y tan delicado, pero tan grande que fue mucho mejor que los fuegos artificiales y no esperaba que él tuviera tanta sensibilidad.

Habíamos organizado un almuerzo después de la ceremonia y el ambiente era festivo y lleno de risas. Las cosas se estaban acomodando después de tantos percances y tantas angustias. Estábamos estableciendo una rutina y, aunque criar seis bebés fuera un desafío gigante, tenía una red de apoyo y protección que valía por un ejército. Nunca estuve sola y nunca estaría. Y en ese exacto momento estaba sentada observando a mis hijos en brazos de los padrinos y madrinas, o en los carritos siendo cuidados por uno de los abuelos. Era reconfortante saber que estarían seguros aunque yo no pudiera estar con ellos y eso me hizo respirar aliviada.

—¿Apreciando la vista? —Catarina se sentó a mi lado.

—¡Respirando aliviada, eso sí! —Le sonreí.

—¿Qué construimos, Mel? Desde que salimos de Campanario, mira cómo cambiaron nuestras vidas y cuánto cambiamos nosotras. A veces creo que ni merezco tanta felicidad. —Catarina habló y la encaré.

—Hay una cosa que no cambió. —La miré seria.

—¿Qué? —Quiso saber.

—Esa manía tuya de creer que no mereces lo que viene de bueno para tu vida. —Le hablé muy seria. Desde niña Catarina era así, recibía cosas buenas, pero no se creía digna de ellas. —Cat, mereces cada cosa maravillosa que pasa en tu vida. Eres una hija de oro, una mujer extraordinaria, una madre maravillosa y la mejor amiga que alguien puede tener.

—¡Ah, Mel! ¡Te amo! —Abrió los brazos para mí, con los ojos llorosos y la abracé.

—¡Yo también te amo, hermana! —Le hablé al oído.

—Mel, ¡ayúdame! —Pidió y eso me encendió una alerta.

—¿Qué pasó, Cat? —Pregunté alarmada.

—¡Está pasando de nuevo! —Habló y me apretó para que no me alejara, fuera lo que fuera, era un secreto.

—¿Qué está pasando de nuevo, criatura? ¡Así me afliges! —Ya estaba preparada para empezar otra guerra para resolver lo que fuera que estuviera afligiendo a Catarina.

—Estoy de nuevo. —Susurró y no entendí.

—¿Qué cosa? —Pregunté sin entender lo que estaba diciendo.

—¡Estoy embarazada de nuevo! —Repitió y casi me da un infarto.

—¿Qué cosa, Catarina? —Me alejé y sus ojos estaban brillando y trataba de esconder la sonrisa.

—¡Creo que te gané! —Se rio y fingió estar molesta. —Ese payaso de Alessandro, no se puede controlar...

PAREJA 6 - Capítulo 163: Está pasando de nuevo 1

PAREJA 6 - Capítulo 163: Está pasando de nuevo 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)