"Hana"
Pensé por un momento en las cosas que Rafael me dijo, recordé cómo Melissa me transformó y todo lo que me habló ese día en el centro comercial, sobre mi imagen reflejando quién realmente soy, y pensé en quién realmente quería ser.
Lo que concluí fue que me gustaba demasiado esta Hana que Melissa había descubierto por debajo de todas las capas que quitó, me gustaba la Hana sin miedo que aceptaba los desafíos y que iba a bailar sin ropa interior en un bar porque secretamente quería seducir a un hombre que la trataba como una mujer sexy y poderosa y me gustaba la Hana que tomaba sus propias decisiones y se sostenía y tenía valor de ponerse ropa corta porque sabía exactamente quién era.
Me gustaba la Hana que era la asistente de Fernando Molina y que tenía amigos y un chico demasiado guapo que se la pasaba diciendo que estaba loco por ella. Y si me gustaba tenía que ser suficiente para mí, era hora de que esta Hana, la Hana que realmente era, dejara de preocuparse por la opinión de otros, principalmente por la opinión de personas que no me hacían bien.
—¡Vamos a acabar con estas cosas horribles! —Dije finalmente, alejándome para mirarlo.
—¡Así se habla! Tuve una idea, vamos a tomar todas las cosas horribles y llevarlas para donación, conozco un hogar de ancianos que hace un trabajo muy interesante. Pero, este de aquí, vamos a hacer un ritual de liberación. —Rafael tomó el vestido, el saco y la zapatilla.
—¿Ritual de liberación? —Lo miré confundida.
—Sí, vas a prenderle fuego. Vas a prenderle fuego y pensar en todo lo que significa quemar esta cosa y de qué te estás liberando. Sabes, en algunas culturas quemar objetos puede ser parte de un ritual de sanación, la liberación del dolor a través de un acto simbólico, algunos dicen que es transformador. Algunos terapeutas lo recomiendan mucho. Hay una incluso, tengo su libro y te lo puedo prestar, ella habla del poder femenino, cuenta que sugiere a las pacientes que escriban cartas y después las lean en voz alta y las quemen, como forma de despedirse de una etapa de la vida o de quitarse de los hombros un gran dolor o librarse de cosas malas y recuerdos malos. —Sugirió.
—Me gustó la idea, me va a dar mucho placer quemar esta cosa. —Sonreí ante la idea. —Vamos a juntar todo entonces.
Fui hasta la cocina y tomé dos bolsas de basura bien grandes, en una puse la ropa que estaba en la sala y en la otra limpié mi clóset de todas esas cosas horribles que mi madre había comprado, en realidad necesité dos bolsas. Entonces resolví deshacerme de mis ropas de antes de Melissa y llené dos bolsas más de basura. Llevamos las bolsas a su auto y volvimos a mi clóset, solo con sacar aquello de mi clóset ya me sentía mejor. Me detuve y miré los estantes vacíos por un momento.
—Creo que necesito ir de compras. —Me dio gracia, nunca había estado tan animada con la idea de hacer compras.
—¡Ah, voy a adorar ir contigo y verte probándote un montón de ropita indecente! —Rafael me abrazó por detrás y mordisqueó mi oreja.
—No uso solo ropita indecente, psicópata, necesito ropa adecuada para el trabajo. —Respondí en tono de broma y se rio.
—¡Mi loca hermosa! —Se rio y me besó. —Pero hoy te vas a poner una ropita indecente para mí, ¿verdad?

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....