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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 1203

"Rafael"

No estaba realmente furioso con Hana, me enojé cuando Rubén me llamó, pero después de escuchar lo que hicieron y saber que los guardias de Melissa estaban con ellas, me calmé. Sin embargo, seguiría fingiendo que estaba enojado solo para ver cómo mi loquita me iba a calmar.

Mi celular sonó mientras esperábamos el elevador y tuve que alejarme para contestar. Era la madre de Raíssa, pero no tardó en la llamada, solo quería decirme que su hija que vivía en Australia iba para Irlanda a estar con Raíssa y tratar de calmar a Giovana. Eso era una excelente noticia, Raíssa realmente necesitaba a alguien.

Pero cuando me acerqué otra vez a Hana y Rubén, me detuve para escuchar su conversadita y no sabía si reírme o enojarme.

—Ay, pequeña, no necesitabas haberme encerrado en el armario, si me hubieras dicho lo que estaba pasando, las habría ayudado. —se quejó Rubén bajito, casi como si fuera un secreto, y Hana se quitó los lentes para mirarlo.

—Brutote, aún no sé si confío en ti para tanto. —respondió Hana bajito.

—¡Qué eso, pequeña, soy tu fan! ¡Ay! Llegaste toda bravucona y sacaste al jefe de las noches traicioneras, acabaste con esa soledad triste y fría de él. ¡Te considero mucho, pequeña! —Rubén le pasó el brazo por los hombros a Hana.

—Me caes bien, brutote, pero tienes que demostrarme que puedo confiar. Además, mira lo que hiciste, le llamaste a mi psicogato, solo porque te encerré en mi cuartito de suministros. —se quejó Hana.

—Ah, pequeña, fue una medida desesperada. Anda, ¿me das un voto de confianza? —pidió Rubén.

—Si te hubiera pedido, ¿de verdad habrías venido conmigo y me habrías ayudado? —preguntó Hana una vez más, como si estudiara la actitud de Rubén.

—Ay, pequeña, te lo estoy diciendo. ¡Estoy contigo! —confirmó Rubén y tendría que tener una conversadita muy seria con él.

—Está bien, mañana entonces a lo mejor le damos un susto al marido de mi madre. Esa puede ser tu prueba de confianza. —sugirió Hana y ahí ya era demasiado para mí.

—¿Hacer qué con quién, mi loquita? —pregunté parado detrás de los dos.

—¡Un tour por el hospital, psicópata! Rubén quiere ver mejor las rutas de acceso. —disimulo Hana y miré a Rubén que sonrió como si no le estuviera dando cuerda a mi loquita. Pero el descarado tampoco quitó el brazo del hombro de ella.

—Rubén, ¿acaso quieres perder ese brazo? —lo miré y su sonrisa se hizo más grande.

—Ah, qué eso, jefe, le dejé la manita de este lado para que usted la agarrara. —Rubén era un descarado y Hana no se quedaba atrás.

—Sí, psicogato, ven acá, ¡"toma la mano y asume"! —levantó las cejas como desafiándome.

—¡De verdad está bien loca, eh! —la jalé por la cintura y chocó contra mi pecho de frente a mí—. ¿Olvidaste que eres tú la que anda ahí en ese llueve pero no moja, loquita? —bajé la voz para hablar en su oído—. Parece que quieres darlo y tienes miedo de que duela, pero sabes que conmigo no duele, conmigo es delicioso, ojitos volteándose, boquita gimiendo... —quería provocarla, mientras más la provocara, más loca estaría cuando llegáramos a casa.

—¡Eres un psicópata calentón! —susurró en mi oreja y me mordió la punta que sentí directo en mi entrepierna.

PAREJA 7 - Capítulo 39: Su conversadita 1

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