"Giovana"
Fui a la escuela, hice mi examen y asistí al resto de las clases, pero aún estaba preocupada. En el receso ni siquiera quise salir del aula, quería estar bien quietecita y no ser notada. Anderson le pidió a Rui, mi compañero que ahora vivía pegado a Anderson, que comprara el refrigerio para nosotros, porque no me sentía muy bien.
La verdad es que fue genial, Rui era super bacano e inteligente y nos estábamos volviendo amigos. El único problema de él era querer estar pegado a mi gracioso. Pero Anderson era una persona muy buena y percibí que estaba ayudando a Rui también, que había entrado a un gimnasio que Anderson le recomendó y dijo que le estaba encantando, porque nadie se burlaba de él.
Después de clase volvimos a casa y pasamos la tarde estudiando. Anderson me estaba ayudando con todas las materias y percibí que era muy inteligente y que, a pesar de haber dejado de estudiar, conocía muy bien las materias.
Pero aún estaba ansiosa, quería saber qué había dicho Flavio y qué deberíamos hacer, pero fue solo al principio de la noche, después de que todos llegaron, que mi papá nos reunió para contar cómo había sido en la comisaría. La verdad es que no cambiaba nada, continuábamos teniendo que ser cuidadosos y Flavio aún estaba investigando, pero estaba seguro de que John era Lennon, que era hermano del exnovio agresor de Hana. La situación era demasiado mala.
— ¡Anderson, quiero hablar contigo! — mi papá se sentó frente a mí y a Anderson. Estábamos sentados en la sala después de cenar, como mi papá había pedido.
— ¡Pues claro, jefe! — lo encaró Anderson.
— A partir de hoy no necesitas pasar la noche en la puerta de Giovana. Creo que no tienes planes de escapar, ¿verdad, Gi? — preguntó mi papá y solté una risita, era hasta graciosa esa duda de si confiar o no en mí, él estaba asustado.
— ¡No papá, no planeo escapar! Ya entendí que fui engañada, boba, inmadura y todas esas cosas. Aprendí la lección. — declaré y sonrió.
— ¡Excelente! Anderson, no necesitas pasar la noche cuidando a esta traviesa, pero me gustaría que continuaras durmiendo aquí. Sabes, tengo que ir al bar y no quiero que ella esté desprotegida. — pidió mi papá y por un lado lamenté no tener a mi gracioso en mi puerta, pero mi mamá tenía razón, él merecía dormir más cómodamente.
— ¡Por el tiempo que sea necesario, jefe! Pero creo que podríamos pedirle a Renatita que le enseñe algunas cosas de defensa personal a las chicas. Vamos a protegerlas, pero ellas también necesitan saber protegerse. — estuvo de acuerdo Anderson y alertó a mi papá.
— Sí, creo que tienes razón. Voy a hablar con las chicas y con Flavio mañana. — mi papá estuvo de acuerdo.
— ¡Tú ya tienes mi sí, psicogato! — Hana pronto estuvo de acuerdo y creí que sería muy genial.
— ¡Yo también quiero, papá! Ya sé unas cosas que tú me enseñaste, ¡pero aprender con Renatita que es policía va a ser bueno! — me apuré.
— Está bien, voy a pedirle a Flavio que hable con ella. Gi, tampoco necesitas estar encerrada en tu cuarto todo el día. Estoy cambiando las reglas del castigo, ¡pero aún estás castigada, sin electrónicos! — advirtió mi papá y ni siquiera me importaban los electrónicos, mientras tuviera a mi gracioso.
— ¡Gracias, papá! ¡Voy a comportarme! — prometí y sonrió para mí.
— Sé que lo harás, por eso me voy al trabajo y te dejo sola con tu novio, pero quiero que estés en la cama a la medianoche, porque mañana tienes clase.
— ¡Pero no tengo examen papá! ¿Puedo quedarme aquí en la sala hasta que vuelvas? — pedí y él soltó una risa.
— Mira, mi loca, cuando le facilitamos un poquito la vida, ella enseguida se pone espaciosa. — habló mi papá con Hana, aún riendo. — No, Gi, a medianoche te vas a la cama.
— Tranquilo, jefe, a medianoche mi Cenicienta va a estar en la cama. — garantizó Anderson a mi papá.
— Gracias, Anderson. Gi, compórtate, tu mamá está muy preocupada con todo esto. Bóris la llevó a dar una vuelta y solo fue porque le dije que estás bien y que podemos confiar en ti. — me advirtió mi papá y sonreí para él.
— ¡Papacito lindo, mi amor, soy la hija más confiable del mundo! — me levantté y lo abracé.
— ¡Me asusta cuando me llamas así! — bromeó mi papá. — ¡Nos tenemos que ir! ¡Buenas noches, chicos! ¡Juicio! — mi papá me dio un beso y después salió con Hana. Anderson trancó la puerta y se sentó a mi lado en el sofá.
— ¿Leemos un poco, gatita? — preguntó al sentarse a mi lado.
— ¿Podemos conversar un poco? — pedí y asintió. — Estoy preocupada, Anderson, tengo miedo de que ese tal Lennon o John o no sé cuál sea su nombre real, descubra que estoy aquí.
— Gatita, lo ideal es que no descubra, pero tenemos que estar alerta para no ser sorprendidos, porque puede descubrir. — Anderson pasó la mano por mi cabello.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....