"Anderson"
Estaba tan orgulloso de mi fierecita que ni siquiera podía explicarlo. Le había ido muy bien en el examen y les dio una lección muy bien dada a esas tres abusivas. Tenía la certeza de que nadie en esa escuela nunca más se metería con ella. Y me encantó verla tan segura, tan consciente del poder que tenía, tan confiada en quien era.
—Hice las cosas bien, ¿no, Anderson? —Preguntó en el auto, cuando ya estábamos casi llegando a su casa.
—¡Fuiste maravillosa, mi fierecita linda! —Le sonreí, tomé su mano y la llevé hasta los labios, dándole un beso en el dorso.
—¡Creo que hasta merecería una recompensa! —Era imposible, ya estaba comiendo por los lados, intentando sacarme algo.
—¡Hasta la mereces! ¡Pero no la necesitas! —Bromeé y ella hizo un pucherito lindo y empecé a reír.
Estábamos en la calle de atrás de su edificio y algo del lado de afuera llamó su atención, al punto de que se volteó para mirar.
—¿Qué pasó? —Pregunté.
—Nada, solo creí haber visto algo, pero fue solo impresión. —Sonrió y me detuve frente al portón.
Entré con el auto, observé el portón cerrarse y después estacioné. Giovana parecía estar pensando en algo que no era lo que pasó en la escuela. La observé, pero me pareció mejor no forzar, no quería arruinar el clima de animación de ella. Entonces hice lo de siempre, bajé, tomé su mochila y abrí la puerta para ella, la abracé por la cintura y caminamos hasta el ascensor, la sonrisita ya estaba de vuelta en su rostro, la sonrisita que tenía siempre que pensaba en hacer de las suyas.
—Gracias por llevarme a comer, ¡me encantó ese lugar! —Apoyó la cabeza en mi pecho.
—Cuando todo esto pase, podemos ir ahí más veces y a muchos otros lugares también. —Le di un beso en la frente y sentí el olor dulce de su cabello.
—¡Me va a encantar! Pero voy a extrañar tenerte conmigo todo el tiempo.
—Pero es ahí donde nuestra relación se va a fortalecer, porque estaremos separados una parte del tiempo, sentiremos nostalgia el uno del otro, habrá espacio para que otros chicos intenten robarte de mí...
—¡Nadie nunca me va a robar de ti!
—¡Ojalá que no, mi fierecita! —Respiré hondo y le di otro beso en la frente.
—¡No lo hará! Porque te amo, Anderson. Para siempre. Pero tengo miedo de que encuentres a otra chica, una más bonita, un poco mayor, que va a...
—Mi linda, ¡saca eso de tu cabecita! Gi, ¡te amo! ¡Para siempre! No hay nadie más para mí en el mundo. Y eso que estás pensando, ¡solo me interesa contigo! Y me estoy preparando para eso.
—¿Preparándote? —Preguntó con una sonrisita.
—Sí. No es solo tú la que tiene que sentirse lista, yo también lo necesito. Sabes, Gi, contacto físico mecánico, siendo más específico, sexo sin sentimiento, uno puede tenerlo con cualquiera, pero no va a pasar de un placer momentáneo, fugaz y que después ni siquiera habrá valido la pena. Pero cuando amamos a quien está con nosotros, es todo muy especial y necesitamos estar preparados, para hacer todo bien y que valga la pena, para sentir todo, para no apresurarse y atropellar el momento.
—Para que sea en el momento correcto. —Sonrió.

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