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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 1406

"Hana"

Ya habían pasado dos días desde que todo sucedió en el hospital. La dirección estaba en remodelación, ya que había quedado llena de agujeros de bala en todas las paredes, y yo estaba acompañando todo. Pero recibí un recado del ortopedista, había mandado informarme que iba a quitarle las vendas a Frederico, que finalmente había despertado.

—Brutote… —Me volteé hacia Rubens.

—Después de todo lo que pasó, no voy a decirte que no vayas. ¡Vamos! —Rubens se dio por vencido.

Entramos a la UCI y una de las enfermeras indicó la cama. Caminamos hasta allá, había dos médicos y una enfermera en la cama y Frederico estaba despierto y agitado.

—¡Frederico, es mejor que te calmes! —El ortopedista sugirió—. Tuviste varias fracturas, tu mandíbula está totalmente fijada por medio de tornillos y placas, por favor, cálmate para evitar un accidente.

Frederico gesticulaba insistentemente, pero no hablaba nada.

—Aquí, Frederico, escribe.

El otro médico ofreció una tablilla y una pluma. Frederico escribió algo y se lo mostró al médico que le respondió inmediatamente.

—Frederico, sufriste una lesión cerebral que causó tu mutismo y no, no es temporal, hicimos todos los exámenes, perdiste la capacidad de hablar, Frederico, nunca más vas a hablar, así como perdiste la visión del ojo derecho y también es definitivo. —El médico explicó y fue en ese momento que Frederico me vio parada ahí en la puerta y comenzó a gesticular en mi dirección.

Me acerqué al pie de la cama con una sonrisa.

—¡Escribe, Frederico! —Hablé con calma. Estaba en sus ojos, por debajo de esas vendas que quería matarme. Entonces escribió y volteó la tablilla hacia mí.

"Es todo culpa tuya, zorra. ¡Fue ese imbécil quien me dejó así!" —Leí lo que estaba escrito y sonreí.

—En realidad, Frederico, ¡es todo culpa tuya! Eres un bandido cretino, un cobarde al que le gusta pegarle a las mujeres, o mejor dicho, le gustaba, porque dudo mucho que puedas pegarle a alguna más en el lugar a donde te van a llevar cuando salgas de aquí. Fuiste tú, Frederico, quien intentó matarme. —Estaba tranquila y sonriendo.

Volteó la tablilla y escribió:

"¡SAL DE AQUÍ!"

—¡Ah, no! Vine a hacerte una visitita y supe que el doctor va a cambiar las curaciones ahora. Sabes cómo es, quiero estar segura de que quedaste peor que yo cuando casi me matas a gol-pes en ese departamento y me dejaste ahí para morir lentamente y sola. —Sonreí.

—¿Estás segura de que quieres ver esto, Hana? —El ortopedista me preguntó, él había reconstruido mi rostro, sabía lo difícil que fue para mí.

—¡Ah, estoy segura! —Respondí segura.

Pero Frederico se agitó, no me quería ahí. ¡Pobrecito! No tenía que querer. Los médicos sujetaron sus brazos y mandaron a la enfermera hacer la contención y en cuanto las muñecas de Frederico estaban atadas a la cama, el ortopedista comenzó a quitar las vendas.

A medida que el médico desvendaba la cabeza de Frederico me acordaba de lo que sentí cuando pasé exactamente por aquello. Ese día yo estaba llorando, mis tíos sostenían mis manos amorosamente y el médico estaba lleno de compasión.

Nunca pensé que Frederico estaría en mi lugar un día, pero verlo ahí, sintiendo en carne propia el dolor que me había causado, me hizo estar segura de la ley del retorno. No tenía pena, no conseguía sentir compasión por Frederico, porque solo me acordaba de todo el mal que me había hecho y que dos días antes podría haberme matado.

PAREJA 7 - Capítulo 242: Comprobando el resultado 1

PAREJA 7 - Capítulo 242: Comprobando el resultado 2

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