"Heitor"
Pasé todo el domingo pensando en mi diosa. Pensé en ir a la tienda a verla, pero tal vez no sería buena idea abordarla en el trabajo, así que tuve una idea. Hoy almorcé en casa de mi hermana y ella estaba contando cómo mi cuñado la conquistó. Se conocieron en el colegio y mi cuñado enviaba a un amigo a entregarle notitas con frases cursis, incluso antes de que fueran presentados, y a ella le pareció tan gracioso que le dio una oportunidad.
¿Por qué no? Voy a hacer como en los viejos tiempos y usar la idea de mi cuñado. Tomé el celular y llamé a mi sobrino, que contestó con voz adormilada.
—Hola, tío. ¿Pasó algo?
—Perdón, Enzo, olvidé que te acuestas temprano —dije mirando el reloj y viendo que eran más de las once.
—¡Tengo escuela mañana, tío!
—Sí, lo sé, pero quiero saber si puedes ayudarme con algo esta semana.
—Sabes que te ayudo. ¿Qué es?
—Voy a mandar al chofer a recogerte a la escuela. Le avisaré a tu madre.
—Está bien. ¡Adiós!
Al día siguiente, después de la escuela, mi sobrino llegó a la oficina.
—Llegué, tío. Qué quieres... —se detuvo en medio de la oficina y miró a Melissa de arriba abajo con los ojos muy abiertos.
—¿Tío? —me preguntó Melissa.
—Este es Enzo, mi sobrino mayor. Enzo, esta es Melissa, mi asesora —los presenté.
—¡Guapa, igual a ti ni G***le encuentra! —mi sobrino le dijo a Melissa y yo me eché a reír.
—¿En serio, Martínez? ¿Ya le estás enseñando estas porquerías al chico? —Melissa me reprochó con aire divertido.
—No tengo nada que ver con eso —dije sin poder parar de reír.
Melissa caminó hasta mi sobrino, se paró frente a él y lo miró de arriba abajo:
—Si fueras mayor de edad hasta saldría contigo. Eres un bombón.
Mi sobrino se puso rojo como un tomate.
—Ah, ¿quieres decir que con mi sobrino saldrías, pero conmigo no hay nada? —pregunté solo para molestarla.
—Ah, Martínez, ¡él es más guapo que tú! Me voy a almorzar, diviértanse, niños.
Melissa salió y mi sobrino se desplomó en la silla.
—Vaya, tío, ¡qué mujer! ¿Cómo logras trabajar?
—Controlo mis hormonas, sobrino —no lo dejaría saber que era Melissa quien me controlaba—. Ven, vamos al centro comercial.
—Pensé que no te gustaban los centros comerciales.
—Cambié de opinión.
En el camino le expliqué a mi sobrino lo que quería y se burló de mí, diciendo que sería mejor ir allá y pedir su número de teléfono.
—¿Todavía no has aprendido nada de lo que te enseñé? No se conquista a una mujer de la manera más fácil.
Pasamos por la puerta de la tienda y mi diosa no estaba allí. Entré en una papelería y compré unas tarjetas en blanco con sobres y fuimos a la plaza de comidas.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....