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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 331

"Heitor"

Apenas noté el auto de Melissa estacionándose y las chicas bajando y viniendo en nuestra dirección. Melissa era la más entusiasmada de todas y llegó aplaudiendo.

—¡Eso es, Sam! Muéstrale a esta zorra que se metió con el hombre equivocado. —Melissa apoyaba a Samantha.

—Melissa, ayúdame a separarlas. —Pedí sin saber qué hacer.

—¡No las separes, Martínez! Deja que Sam saque las penas de su corazón. —Melissa advirtió—. ¡Sam, pásale la cara de esta atrevida por el asfalto!

—¡Melissa! —La reprendí, esto podría acabar muy mal, pero era tarde.

Samantha ya tenía a Isabella acostada con la cara en el asfalto, agarrada de sus cabellos y con la rodilla en medio de su espalda. Isabella estaba totalmente inmovilizada y gritaba por ayuda. Pero Samantha tenía fuego en los ojos y restregaba la cara de Isabella contra el suelo.

—Escucha bien, puta del infierno, nunca más, nunca más, te acerques a Heitor. —Samantha hablaba alto al oído de Isabella.

—Suéltame, suéltame, estúpida, me estás lastimando. —Isabella berreaba y lloraba.

Patricio y Alessandro llegaron corriendo y antes de que pudieran acercarse fueron detenidos por Catarina y Virginia que llegaron junto con Melissa.

—¡Vamos, Sam, golpea la nariz de esta vaca! —Melissa gritaba y reía—. Sabes qué, voy a ayudar. —Melissa me entregó su bolso y se quitó los zapatos.

—Melissaaa... —Estaba impactado por lo que veía. Melissa se agachó y agarró el brazo de Isabella hacia atrás, casi quebrándoselo.

—¡SUÉLTAMEEE... NO HICE NADAAA! —Isabella gritaba.

—No te hagas la santa que todos aquí conocen tu currículum. —Samantha le gritó.

—La última que agarré para darle una corrección tuvo que ir a otro país a arreglarse el hocico... —Melissa advertía casi rompiendo el brazo de Isabella.

—¡Por el amor de Dios, tenemos que separar a estas tres antes de que haya problemas! —Ya me veía pasando el día en una comisaría.

—No va a haber problemas, Heitor. —Manu gritó del otro lado—. Y si los hay, Flavio los resuelve, está en deuda con Sam.

—Quita a estas locas de encima de mí. —Isabella imploraba.

—¿Loca yo? Ah, sí lo soy, tu suerte es que hoy estoy medicada. —Melissa se burló.

—Pero para tu desgracia, querida, ¡yo me estoy poniendo justo como le gusta al manicomio! —Samantha no soltaba el cabello de Isabella.

Entonces vi a Flavio llegando con Nando, no sabía si sentirme aliviado o comenzar a implorar por un milagro. Sam y Melissa saldrían de allí arrestadas hoy.

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