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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 391

"Heitor"

Samantha y yo estábamos acostados uno frente al otro, simplemente mirándonos y sonriendo. No necesitaba nada más en la vida, simplemente estar con ella me bastaba. Después de una tarde y una noche caóticas, resolvimos nuestros problemas, nos reconectamos, hicimos el amor lenta y apasionadamente y nos declaramos el uno al otro sin dejar ningún espacio para incertidumbres.

—Por menos que quiera, tenemos que salir de la cama, necesitamos arreglarnos para la boda. —Dije recordando que ella necesitaría tiempo para maquillarse, peinarse y todas esas cosas que hacen que las mujeres tarden una eternidad en arreglarse, estando siempre retrasadas.

—No tenemos que hacerlo. —Ella habló tranquila y serena. Mi corazón se aceleró.

—No, no, no, Samantha. No cancelaste esta boda. —Llevé las manos a la cara frustrado—. Soy capaz de arrastrarte hasta un cura, en la primera iglesia que encuentre, y hacerte mi esposa. —Me senté en la cama preparándome para una batalla que no iba a perder, pero ella estaba riendo.

—Mi hermoso, no la cancelé, solo la aplacé para mañana y Hebe está resolviendo todo con Melissa. —Habló muy tranquila.

—Solo la aplazaste. —Repetí y solté el aire de los pulmones sintiendo alivio—. ¿Pero por qué la aplazaste?

—Porque no quiero comenzar el día de mi boda con un problema. Y hoy el día no comenzó bien.

—No, no comenzó bien.

—Pero necesitamos salir de la cama porque tu hijo y yo tenemos hambre y sabes lo que sucede cuando tengo hambre. —Me sonrió.

—Ah, no, vamos rápido porque no aguanto más ningún ataque de furia por lo menos en un mes. —Bromeé y la tomé en brazos dirigiéndome al baño.

Dos cosas que dejaban a Samantha con un pésimo humor eran el sueño y el hambre. Cuando sentía cualquiera de estas cosas se ponía enfurruñada y molesta. Aprendí esto muy rápido, de modo que hacía lo posible para evitar que sintiera hambre o que tuviera que quedarse despierta cuando tenía sueño.

Después de un baño y algunos besos, estábamos listos para volver al mundo. Bajamos las escaleras de la mano y cuando llegamos a la sala oímos a Patricio gritar.

—¡Ahí vienen los novios! —Patricio gritó en tono festivo y todos los demás aplaudieron e hicieron bastante ruido. Cuando se calmaron, Patricio tuvo el valor que les faltó a los otros—. Entonces, pareja, ¿problemas resueltos? ¿Tendremos pastel y bombones de boda?

—Sí, Patricio, tendremos pastel y bombones. —Samantha río al responder.

—Excelente, porque solo vine por eso. —Patricio bromeó.

Samantha soltó mi mano y fue hasta Joaquim, abrazándolo llena de afecto y él correspondió.

—Gracias por sostener mi mano cuando tuve miedo. —Ella le agradeció.

—Es lo que hace un padre, hija. —Joaquim estaba emocionado. A pesar de ser el padrastro, era muy obvio que la amaba como a una hija.

—¡Llegué! —Rick irrumpió por la puerta—. ¿Qué me perdí? —Miraba ansioso a todos nosotros.

—Mucho drama y un final feliz. —Patricio se encargó de responder con sus bromitas de siempre.

—Entonces no me perdí nada. Pero me estoy muriendo de hambre. —Rick juntó las manos.

—Somos dos, Rick. —Samantha le sonrió y fuimos a la cocina, guiados por Hebe que nos sirvió un almuerzo delicioso.

—Es mucho peor. —Flavio comentó—. Iba a dejar para hablar de esto después, para no estropear el ambiente de la boda, pero con todo esto que pasó, voy a hablar de una vez.

—¿Qué pasó ahora, Flavio? —Pregunté ya esperando algo malo.

—Encontramos al hombre que hizo la entrega de la caja de bombones aquí y que dejó la caja con la serpiente en la casa de Hebe. —Flavio habló y captó mi atención. Con la muerte de Rómulo ni me preocupé más con la historia de los bombones.

—¿Y quién es? —Pregunté ansioso.

—Es un trabajador que fue contratado para hacer las entregas. La primera vez, cuando entregó los bombones, fue contratado por aplicación, pero dejó una tarjeta con el contratante, que la segunda vez lo llamó directamente. No sabía lo que había en ninguno de los paquetes, pero sabe quién los envió.

—¿Y quién fue? —Melissa preguntó tan afligida que hizo que todos la miraran—. Gente, esto está mejor que final de telenovela, dentro de poco voy a ir a hacer unas palomitas.

Melissa era imposible, arrancó carcajadas de todos cuando el asunto era de la mayor seriedad.

—Fue Isabella quien los envió. —Flavio habló por fin—. La orden de arresto ya fue expedida y Bonfim está yendo al hospital para cumplirla. Ella se quedará en el hospital escoltada y cuando reciba el alta irá directamente a la cárcel. Responderá por diez intentos de homicidio.

—¿Cómo así diez? —Samantha preguntó sin entender y yo también estaba confundido.

—Sami, ella mandó los bombones envenenados, que tú no comiste, pero otras seis personas comieron, y te mandó una serpiente venenosa en una caja e intentó atropellarte con el carro, fueron seis intentos en el caso de los bombones y después, dos intentos más contra ti y dos contra tu bebé. —Flavio explicó y Samantha comprendió las matemáticas de Flavio.

—A qué punto llegó. —Lamenté por ella, que se había vuelto tan obsesiva que no se dio cuenta del absurdo de las cosas que hacía y tomó un mal camino. Ahora, Isabella tendría que convivir con las consecuencias de sus elecciones.

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