"Samantha"
Después de un día largo y cansador finalmente estaba camino a la cama. Me sentía tan cansada. Salí más temprano de la fogata que Hebe y Melissa organizaron y estaba deliciosa, pero necesitaba dormir. Solo que me fui a casa sola, ya que Heitor engancho una conversación animada con los muchachos y parecía divertirse mucho.
Tomé un baño tibio, me puse mi pijama y caí en la cama, durmiendo casi inmediatamente, oyendo las risas a lo lejos en la playa. Estaba tan cansada que ni vi a Heitor unirse a mí. Pero entonces tuvo la brillante idea de despertarme para ver el amanecer. Estaba eléctrico y la noche aún se desvanecía en el cielo.
—Vamos, mi diosa. ¡Despierta! Vamos a ver el amanecer. —Heitor estaba acostado sobre mí, cubriéndome de besos.
—Dios mío, qué agitación para ver el amanecer. —Me quejé.
—Sí, por favor, hoy es un día muy importante. Vamos. —Heitor suplicaba como un perrito necesitado.
—Tengo sueño. —Me quejé.
—Tendrás tiempo para dormir durante la luna de miel. —Heitor argumentó y me hizo reír.
—¿Estás seguro de eso? —Abrí los ojos y miré la expresión pensativa que hizo al mirar hacia arriba.
—No, no lo estoy. Pero vamos, prometo compensarte. Ya hasta separé ropa para que te pongas. —Insistió y yo sabía que no se rendiría.
—Está bien, voy a tomar un baño para despertar. —Salí de la cama a regañadientes y fui al baño.
Después del baño vi a Heitor sentado, usando un bermuda blanco de lino y una camisa azul clarito, del color del cielo en un día de verano. Sobre la cama había un vestido ligero del color de su camisa que no recordaba haber puesto en la maleta.
—¿Qué vestido es este? —Miré la pieza curiosa, era un vestido largo, de tirantes finos cruzados en la espalda y una falda suelta, era ligero y con algunos volantes pequeños que le daban a la pieza una delicadeza juvenil.
—¡Lo compré para ti! —Los ojos de Heitor brillaban—. Póntelo para mí.
Heitor estaba tramando algo, reconocía las señales cuando tenía una sorpresa preparada para mí. Se ponía eufórico como un niño esperando abrir los regalos de Navidad, no quitaba la sonrisa de su rostro y sus ojos brillaban con alegría. Decidí no discutir y me puse el vestido y la sandalita plana que me entregó.
Me tomó de la mano y bajamos las escaleras cuando el brillo del sol comenzó a despuntar en el horizonte. En la sala, miré a través de las puertas abiertas y vi una mesa puesta con un mantel blanco en el césped, cerca de la piedra donde me senté el día anterior, y todos estaban sentados allí.
Ya no pude contener más la emoción que desbordó en mi pecho. Fui rechazada toda la vida por el hombre que me dio la vida, que solo se acercaba a mí para causarme dolor, pero sin darse cuenta alguien me eligió como hija, alguien que no tenía por qué simplemente eligió amarme y ampararme. Joaquim estaba suprimiendo un enorme vacío que había en mi vida, me estaba dando la oportunidad de sentirme aceptada, era la mejor y mayor sensación de pertenencia que podría experimentar en la vida.
Me abrazó y nos quedamos así hasta que me calmé. Vini estaba sonriendo a mi lado, dejando muy claro que aprobaba lo que su padre estaba haciendo, aún así lo miré como si buscara aprobación.
—Anda, Lindita, ¡vamos a ser hermanos para siempre! —Vini abrió una enorme sonrisa y lo acompañé con una risa llena de afecto.
—Cuando decidí quitar el nombre que tenía en mi acta como padre, apenas cumplí dieciocho, lo hice porque no tenía sentido para mí tener aquel nombre allí como padre, una persona que no significaba nada bueno en mi vida. —Comencé a hablar—. Y ustedes me apoyaron. Fuiste tú Joaquim quien resolvió todo para mí, exactamente como yo quería, sin cuestionar, simplemente apoyándome. En mi corazón, eres mi padre desde que peleaste con el vecino porque su hija me pegó, cuando tenía trece años. Y fuiste tú quien me enseñó que debía defenderme de quien intentara hacerme daño. Nada tiene más sentido para mí que tener tu nombre en mi acta como mi padre oficial y legalmente, asumiendo el lugar que es tuyo por derecho y por amor.
—¡Hija! —Joaquim estaba llorando y besó mis manos. Oímos a nuestros amigos y familia vibrar con lo que sucedía entre nosotros.
Nos acercamos a la mesa y el notario hizo una reflexión sobre qué es ser padre y qué es ser hijo y cómo el reconocimiento afectivo es sublime y valioso. Fue un discurso breve, pero muy bonito y lleno de emoción.
Cuando el sol nació y brilló alto y majestuoso en el cielo, calentando la tierra y el mar, Joaquim y yo firmamos el libro de registros de la notaría y en aquel momento renací como Samantha Rodrigues Santana, hija de Joaquim Santana. En ese momento me sentí hija amada y querida.
—Gracias, papá. —Dije al abrazar a Joaquim que ahora lloraba emocionado, era la primera vez que lo llamaba papá y, de aquí en adelante, sería así hasta el último día de mi vida.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....