"Manuela"
Cuando Flávio me dijo que tenía que ir a la comisaría, tuve casi la certeza de que estaba mintiendo. Pero cuando insistió en que me quedara en casa de Patrício y la urgencia que tenía por rechazar que Melissa me llevara a casa, eso me dio la certeza de que había algo mal. Para confirmar mis sospechas, Melissa habló con el comisario Bonfim que le aseguró que Flávio no tenía que estar en la comisaría.
Melissa sugirió presionar a los muchachos para que nos contaran qué estaba pasando. Yo ya estaba al límite con toda esta situación y estuve de acuerdo en que sería lo mejor.
—¿Cómo va a ser? ¿Empezamos por el eslabón débil del grupito? —Melissa preguntó mirando directamente a Patrício.
—No, creo que es mejor agarrarlos a todos juntos y presionarlos, se confunden y no tienen tiempo de organizarse e inventar una excusa. —Catarina sugirió.
—Buena idea, Cat. —Melissa estuvo de acuerdo y no perdió tiempo. Llamó a los muchachos con la voz más dulce del mundo. —Señores, vengan acá a mimar un poco a sus mujeres.
Vinieron sonriendo, bien felices, se sentaron cada uno al lado de su esposa o novia y Rick se sentó a mi lado.
—¿Qué pasó, Llavecita? —Rick susurró en mi oído. —Esa voz dulce de Melissa no me convence.
—¿Tú eres mi amigo, Rick? —Pregunté lo suficientemente alto para que todos escucharan.
—¡Mierda! —Rick gruñó. —Lo sabía, yo les dije...
—¿Qué está pasando, Manu? —Heitor interrumpió a Rick.
—¡Está pasando que todos ustedes nos están mintiendo a todas nosotras! —Samantha encaró a su marido. —Y mintiendo en mi cara, Heitor, porque ya te pregunté sobre esto.
Patrício se rascó la cabeza y los muchachos se miraron entre ellos. Estaban sudando, no sabían qué hacer. Ninguno de ellos quería traicionar al amigo, pero todos sabían que estaban en problemas y que ya no servía de nada tratar de esconder la verdad.
—¡Ya fue! Es hora de contar. —Rick les dijo a los otros.
—¡Pues yo creo que ya pasó la hora, Ricardo! —Melissa lo miró como si estuviera a punto de interrogarlo, y lo estaba.
—Está bien, está bien. ¡Contamos! —Patrício se rindió. —Pero lo primero que quiero decir es que Flávio no contó solo porque tuvo miedo de que Manu lo dejara, pero él no hizo nada malo.
—¿Ah no, Patrício? ¿Me vas a decir que no hay una mujer en esta historia? —Virgínia lo miró con los brazos cruzados.
—Sí, la hay... pero no es como se lo están imaginando. —Patrício habló.
—Solo cuéntenme ya lo que necesito saber. —Dije, ya demasiado cansada para pelear. —¿A dónde fue Flávio y a quién fue a encontrar?
—Manu, se fue al apartamento de ustedes. Una persona entró al apartamento, todavía no sabemos cómo, ni Flávio lo sabe, pero esa persona está ahí y exigió que Flávio fuera a encontrarla. —Rick habló escogiendo las palabras.
—Y esa persona es la misma que le ha estado llamando a Flávio desde hace tiempo, y la misma con la que sale a encontrarse cuando me dice que tiene que volver a la comisaría. —Concluí y Rick asintió con la cabeza. —¿Y quién es ella?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....