"César Moreno"
Fui tras Sabrina a Londres para que finalmente cumpliera su parte en el acuerdo que hicimos, realmente creí que podría ayudarme, pero es tan incompetente que no logró la única cosa que le pedí, reconquistar a Flávio y traerlo de vuelta. Comienzo a pensar que solo logró casarse con él porque, en esa época, su madre y yo aún teníamos alguna influencia sobre ese muchacho. Pero ahora, ni siquiera soporta a Sabrina.
Solo para que fuera un poquito más difícil, esa idiota hizo un trabajito de quinta cuando le mandé resolver el problema del divorcio y Flávio descubrió enseguida que las firmas no eran suyas, ni siquiera había inventado una historia para justificar las firmas, podría haberlo emborrachado y después dicho que él firmó, era simple, pero ni eso hizo.
Y encima, mi hijo contrató justamente a ese cretino de Romeu Castelo para que fuera su abogado. Ese abogado era una piedra en mi zapato y Flávio lo sabía muy bien, era el único que no podía sobornar para hacer las cosas a mi manera.
Pero como nada es tan malo que no pueda empeorar, Sabrina me llamó desesperada porque tuvo que ir a la comisaría a dar explicaciones sobre los documentos falsos, no pensé que Flávio llegaría tan lejos y esto no podía salpicarse en mí. Mandé a alguien de mi confianza a averiguar qué estaba pasando y el problema de las falsificaciones se volvió muy grande, así que el divorcio sería inevitable. Era hora de dejar a Sabrina por su cuenta, ya no me servía para nada.
Ahora Flávio estaba divorciado y viviendo con esa chica. Tal vez lo mejor fuera conocer a esa muchacha y ver si sería útil. Eso era lo que tenía que hacer. Descubrir el horario de guardia de Flávio fue fácil, tenía que agarrar a la chica sola, el único problema sería que no me recibiera, pero la jovencita era educada, no puso ninguna resistencia y me recibió muy bien.
Por supuesto que le avisó a Flávio que yo estaba ahí, entonces tenía que ser rápido y salir antes de que él llegara, no estaba dispuesto a tener otra discusión con ese terco. Algún día aún reconocería que todo lo que yo hacía era para su propio bien.
Sin embargo, la cosa no sería tan simple como esperaba. A pesar de ser muy joven, desafortunadamente la chica no era tan tonta como me imaginé, fue inteligente y dejó claro que no va a hacer nada por mi causa, al contrario, apoya a Flávio. Una tonta, yo podría hacer mucho por ella si se uniera a mí. Tal vez debería insistir, a ver si encuentro su punto débil.
Justamente estaba pensando en cómo descubrir el talón de Aquiles de la muchacha, cuando la respuesta cayó en mis manos. Saliendo del edificio terminé chocando con una mujer, acompañada de un joven, seguramente hijo suyo, me disculpé, pero terminé escuchando que ella insistía con el portero para que la dejara entrar, pues era madre de Manuela. Y por lo que entendí de lo poco que la chica habló, ella y la madre tienen problemas. Tal vez ese fuera el camino para mí.
—Ah, por favor, soy su madre y este es su hermano. Queremos hacerle una sorpresa. Déjanos subir. —La mujer derrochaba simpatía con el portero e insistía mucho en subir sin ser anunciada, lo que me pareció extraño, pero decidí prestar atención a la escena.
—Mire, señora, no puedo, eso puede traer problemas. —El portero estaba reticente a permitir la entrada de esas personas.
—¿Problemas por qué? ¿Al señor no le gustaría recibir una visita sorpresa de su madre? —La mujer no parecía que fuera a rendirse. El portero pensó por un momento y entonces se dio por vencido.
—Está bien, señora. Páseme las identificaciones, voy a verificar y si la señora es realmente su madre la dejo entrar. —El portero se convenció, tomó los documentos, los verificó y abrió el portón, dejando entrar a la mujer y al joven sin ser anunciados.
Era muy persuasiva. Salí del edificio y entré al carro, me quedaría ahí esperando a que esa mujer saliera. ¿Quién sabe si no se interesaría en hacer un trato conmigo? Estaba estacionado del otro lado de la calle vigilando el edificio y vi el momento exacto en que Flávio pasó en carro y entró al garaje. No me vio, pues estaba en un carro que alquilé en el aeropuerto.
—¿El amancebado de esa perdida? Usted no supo educar a su hijo, un maleducado, grosero. No tengo nada que hablar con usted, su hijo convirtió a esa cabeza hueca de Manuela en una mujer perdida. —Ya me estaba dando la espalda.
Era una mujer desagradable, la simpatía que derrochó con el portero fue claramente por interés para que él permitiera su entrada al edificio. Tuve que contenerme para no darle la respuesta que se merecía. Usaría su truco, sería simpático porque quería que me ayudara.
—La señora debería escucharme. Por lo que entendí no está muy contenta con ese noviazgo, así como yo. Tal vez podamos ayudarnos. —Se volteó hacia mí y sus ojos brillaron en comprensión. Tal vez había encontrado la aliada perfecta.
—¿Quién es este hombre, madre? —El joven se acercó con dos llaves en las manos.
—No te importa. Puedes subir y esperarme en el cuarto, cuando termine aquí hablo contigo. —La mujer era autoritaria y bien grosera, muy diferente de la hija que, admito, fue muy educada conmigo.
—Pero, madre, quiero volver a casa, hay una fiesta en casa de unos amigos hoy... —El muchacho comenzó a quejarse, pero su madre no estaba de muy buen humor.
—¡Ya te dije, Juliano! ¡Sube! Vives colgado de esas fiestas, una que te pierdas no te va a matar. —La mujer respondió y le dio la espalda al hijo que se fue quejándose. —Muy bien, tiene mi atención.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....