"Flávio"
Respiré profundo e intenté poner mis ideas en orden una vez más. Miré alrededor del salón.
—PH, ¿conoces a la chica que habló con ese hombre? —Fue lo primero que quise saber.
—Sí, es nueva, está un semestre atrás de Manu, vino transferida de otra facultad, se llama Karen, salón 313. —PH me informó.
—Coordinador, quiero hablar con esa chica ahora y también quiero hablar con su guardia de la entrada, porque yo tuve que identificarme cuando llegué, pero con el hombre que se llevó a mi novia se hizo de la vista gorda. —No estaba para bromas y el coordinador se dio cuenta.
—¿Su novia, delegado? —Tragó saliva.
—Pues sí, mi novia. Y si algo le pasa a ella, usted y esta facultad van a tener serios problemas y ni siquiera necesito decirle que su guardia corre el riesgo de salir de aquí arrestado hoy mismo, ¿verdad? Así que más vale que ese imbécil del guardia me diga todo lo que yo quiera saber. —El coordinador mandó llamar al guardia y a la alumna y nos llevó a su oficina.
—Aquí estará más cómodo, señor. —El coordinador habló al llegar a su oficina y yo lo miré irritado.
—Me importa un carajo la comodidad. —Le dije y caminé hacia él. —Quiero respuestas y las quiero rápido. —El hombre se encogió contra la pared.
—¿Coordinador, mandó a llamarme? —La alumna del video entró al salón y me volteé para observarla.
La chica me sonrió de manera coqueta y se sentó. El coordinador hizo las presentaciones y ella extendió la mano para saludarme, aún con esa sonrisa en el rostro. La miré sin mostrar ninguna reacción y crucé los brazos dejándola con la mano extendida.
—¿En qué puedo ayudar, delegado? —Preguntó y cruzó las piernas, dejando que la falda, que ya era corta, se subiera más de lo necesario. ¿De verdad pensaba que me iba a seducir? ¡Ah, pero estaba muy equivocada!
—Señorita, quiero saber quién es el hombre que conversó con usted en el recreo, qué quería y qué le entregó. —Pregunté mirando fijamente a esa chica.
—¿Qué hombre? —Tuvo el descaro de tratar de disimular.
—¡Ni se moleste! Está en el video de seguridad. Empiece a hablar si no quiere ser arrestada por formación de banda criminal y secuestro. —La amenacé.
—¿Arrestada? ¿Qué es esto? ¡Coordinador! —Miró al coordinador como pidiendo ayuda.
—Karen, ¡la situación es gravísima! Con el video de seguridad el delegado sí puede arrestarte. Creo que es mejor que empieces a hablar y que digas todo. —El coordinador la aconsejó y yo solo arqueé la ceja.
—Y ni se le ocurra mentirme. —Le advertí.
La chica finalmente dejó de sonreír y se veía algo nerviosa.
—Mire, yo no sé nada. —Habló algo estresada. —Ese hombre me pidió que llamara a Manuela y ya. Me dio un billete de cien solo por hacer eso y si ella preguntaba quién era, yo debía decir que era Flávio. Yo ni sé quién es Flávio y Manuela es una rara, casi no sale del salón y cuando sale es solo con Paulo Henrique, y el hombre dijo que tenía que hacer que saliera del salón antes de que Paulo regresara.
—Déjeme decirle algo —apoyé las manos en la mesa y me incliné—, yo soy Flávio, el novio de ella. —La chica abrió los ojos como platos. —Y ella no es rara, simplemente no es una cualquiera como usted. Ahora dígame qué le dijo a ella, las palabras exactas.
—Solo le dije que había un hombre afuera del salón que pidió que la llamara, dije que era un tipo grande y de cara seria. —La chica respondió.
—Flávio, Manu debe haber pensado que eras tú, grande y de cara seria. —Lisa habló desde la esquina del salón y yo estuve de acuerdo con esa posibilidad.
—¿Y le pareció normal que un sujeto como ese viniera a buscar a una alumna aquí? —La miré a los ojos. Mi voz sonaba firme y cargada de rabia.
—Mire, delegado, ese hombre me pareció muy raro, definitivamente no era un alumno, ni un profesor y tampoco cualquier otro empleado de la facultad. Era un tipo medio aterrador. —Esa tal Karen habló sin mirarme.
—¿Y no pensó en avisarle eso a Manu? ¿No pensó en llamar a seguridad? —Hablé más fuerte y la chica se encogió.
—El tipo me dio un billete de cien solo por llamar a la chica, no podía imaginar lo que iba a hacer. —Karen trató de justificarse.
—Ah, sí tengo motivo. Usted facilitó el secuestro de una alumna. Como mínimo, lo voy a arrestar por formación de banda criminal y participación en un secuestro. Ahora, si ese sujeto y quien más esté con él le hace algo a ella, si siquiera le toca un cabello, lo voy a acusar como coautor de cada delito que cometa. ¿Quedó claro? —Encaré a ese sujeto. —Ah, y antes de que trate de hacerse el listo, los videos de seguridad y el registro de su tarjeta liberando el torniquete para la entrada y salida de ese hombre, son pruebas contundentes de su participación en los delitos que él esté cometiendo. Ah, y déjeme decirle otra cosa, voy a mover cielo y tierra para dejarlo pudrirse en la cárcel, estoy altamente motivado, ¡porque la chica que se llevó es mi novia!
—¡Mierda! ¡Me jodí! —El guardia se frotó el rostro con las manos.
—¡Sí, se jodió y se jodió en grande! —Lo encaré.
—Delegado, voy a hablar, pero ¿jura que no me va a involucrar en esto? —El guardia preguntó vacilante.
—¡Esto no es una negociación! Usted va a hablar y punto. Su involucramiento en esto lo voy a decidir yo. —Perdí la paciencia, el tipo quería regatear.
—El tipo me dio una plata para que lo dejara entrar y salir sin hacer preguntas y sin contarle a nadie. Fue solo eso. —Habló rápido y mi sangre hirvió un poco más.
—¿Cuánto le dio? ¿Cuánto cuesta para usted la vida de una joven? —Lo encaré.
—Yo no sabía lo que iba a hacer. —Lo encaré y él resopló. —Doscientos.
—¡Hijo de puta! —Iba a romperle la cara a ese cretino.
—Calma, Flávio. —Lisandra habló desde la esquina del salón y me detuve.
—Va a anotar todos sus datos bien claros para mí y no va a salir de la ciudad, porque si trata de huir lo encuentro, aunque sea en el mismísimo infierno. —Le dije entre dientes. —¿Qué va a hacer con él, coordinador?
—Será despedido por justa causa inmediatamente. —El coordinador habló y el hombre que ya anotaba la información lo miró casi llorando.
—Si necesito, regreso, coordinador. —Tomé los papeles con los datos del guardia y de la alumna y una copia de las imágenes de seguridad y salí de ahí. Era hora de poner en orden a mis policías.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....