"Cándido"
Después de que salí de la finca fui a la casa de las chicas de Soninha, era un burdel que quedaba en los alrededores de la ciudad. Las chicas eran buenas en el trabajo, muy buenas. Y Soninha me ayudaría con lo que necesitaba.
—¡Cándido! Llegaste temprano hoy. —Soninha se rio.
—Soninha, necesito ayuda con un asunto.
—¿Y qué gano yo con eso?
—Puedes poner tu precio, yo pago, sé que tu ayuda nunca es gratis. —Solo sonrió. —Necesito que me compres unas cosas de mujer.
—Pero, Cándido, ¿qué es esto? A esta altura de la vida, ¿un hombre viril como tú va a cambiar de gustos? —Soninha era una puta burlona.
—¿Te parezco raro, Soninha? Es para mi novia.
—¿Te vas a casar? —Abrió los ojos como platos.
—Sí. —Estaba muy satisfecho. —Pero tranquila, voy a seguir siendo tu cliente.
—¿Y por qué no mandas a tu novia a hacer las compras?
—Eso no es de tu incumbencia. —Solo se encogió de hombros. —Vas a comprar un vestidito blanco sencillo para la boda y una de esas ropas íntimas adornadas que usan ustedes. Trae también como tres vestidos más y después ella compra el resto. Aquí tienes el dinero, debe alcanzar. —Puse el dinero sobre la mesa.
—Sí alcanza. ¿Y cuál es su talla?
—Más o menos igual que esa muchacha de ahí. —Señalé a una de las chicas de la casa y la llamé. —Eso mismo, más o menos la misma talla. Mientras vas, voy a divertirme con ella.
Cuando Soninha regresó dos horas más tarde ya estaba listo para irme. Le pagué el servicio y los servicios de la puta que me hizo compañía y salí del burdel.
Fui a casa, necesitaba hablar con el notario, pero lo llamaría a mi casa, no quería que ningún entrometido escuchara mis asuntos. Cuando llegué tuve una gran sorpresa.
—¡Pero tardó en despertar Orlando, ¿eh?! Muchacho, tu madre es una vagabunda mentirosa. Yo no soy tu padre. —No podía parar de reír. No era posible que Rita fuera a tratar de aplicarme ese engaño otra vez. Sabía que yo no era idiota como Orlando.
—Pero ella dijo... —Ni le permití terminar.
—Muchacho, regresa a casa y pregúntale a Fofa, ese es el apodo de tu madre por si no lo sabes, pero pregúntale sobre el hombre que le dio ese apodo, él es tu padre. Pero te voy a contar quién era, era un tipejo vagabundo, que vivía por ahí perdiendo dinero en apuestas y dando pequeños golpes. Tu madre siempre estuvo loca por él, pero él nunca le gustó. Después de que ella adelgazó él hasta se acostaba con ella de vez en cuando, pero era solo por diversión o cuando no tenía otra dispuesta a irse a la cama con él. Fofa quería vida buena y tu padre no podía dársela, entonces agarró al idiota de Orlando, que siempre tuvo dinero, pero como estaba casado, ella trató primero de darme el golpe a mí, pero no pudo. Y no va a ser ahora que va a poder. Eres igual a tu padre, mocoso, y hasta tienes sus malos hábitos. Ahora sal de mi casa que tengo más qué hacer. —Juliano me miraba como si todavía procesara lo que acababa de decir. —¡Anda, muchacho, vete!
Salió de mi casa corriendo, seguramente Fofa iba a tener que aguantar un reclamo sin fin del hijo. Era lo que me faltaba, ya tenía un vagabundo que mantener, pero ese era mi hijo, no iba a mantener al hijo vagabundo de otro.
Después de que Juliano se fue llamé a mi matón, necesitaba saber cómo estaba Manuela. Me dijo de nuevo dónde estaba y pensé que había hecho bien, nadie la buscaría donde él la había llevado. Pero me dijo que había despertado y estaba muy lastimada, me dijo que compró medicinas y curitas y que su mujer la estaba cuidando. Ah, pero si le quedaba una sola marquita, se lo iba a descontar a Rita. Le dije que llamaría después para decirle qué debía hacer, pero que lo recompensaría muy bien.
Después de hablar con mi matón, era hora de llamar al notario de la ciudad y programar la boda. Ya se estaba haciendo tarde y ya debía estar en casa, entonces llamé. Quería casarme bien tempranito, pero dijo que no podía, pues ya tenía un compromiso y que ni pagando podría posponerlo, además necesitaría hacer los trámites y buscar la manera de que todo pareciera hecho en el tiempo correcto. Entonces acordamos para las dos de la tarde en el registro civil. Necesitaría buscar la manera de entrar con Manuela al registro civil sin que nadie viera, pero para eso contaría con el delegado Rogério, ese mandadero.
Llamé a Rogério y le dije que se las arreglara, pero no quería a nadie ni cerca del registro civil a la hora de mi boda y me dijo que podía estar tranquilo, pues plantaría una pista falsa para esos payasos que estaban buscando a Manuela. Con eso me quedé muy tranquilo. Ahora solo era esperar el momento correcto. Dejaría para hablar con Rita en la mañana, pues sabía que ahora debía estar teniendo una conversación con el inútil de su hijo. ¡Pero hasta querría ser una mosquita para ver eso!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....