"Flavio"
Le mandé un mensaje a mi chiquita tan pronto como llegué a Porto Paraíso, pero me respondió de forma lacónica, debía estar muy molesta conmigo, porque generalmente sus mensajes eran muy cariñosos. Necesitaba llamarle, pero ya tenía un mensaje de Bonfim avisándome que la comisaría estaba llena hoy, con mucho trabajo, y se estaba enredando. Había quedado con él temprano que llegaría hasta la hora del almuerzo y dijo que no tenía prisa, en caso de que la cosa se pusiera difícil me avisaría, y fue lo que hizo.
Dejé para llamar a mi chiquita después de que viera la situación en la comisaría y fui directo para allá. ¡Realmente estaba caótico! Entre diligencias, reportes y flagrancias, la tarde voló. Cerca de las cinco de la tarde tuve un tiempito y traté de hablar con mi chiquita, pero la llamada fue directo al buzón de voz. Me pareció extraño, ella era muy atenta al celular y después de todo lo que pasó, el hecho de que no contestara el celular me preocupó.
Entre una cosa y otra en la comisaría seguía tratando de hablar con ella, hasta llamé a la oficina, pero la recepcionista dijo que ya se había ido. Llamé a mi hermana que me dijo que había pasado el día fuera de la oficina, pero que había hablado con Manu poco antes del final de la jornada y estaba bien. Sin embargo, es como dicen, gato escaldado del agua fría huye, entonces estaba preocupado.
Hablé con todos nuestros amigos y nadie sabía de Manu, pero todos me dijeron que me tranquilizara que debía estar en la universidad. Entonces me acordé de PH, claro. Le llamé, y me dijo que Manu aún no había llegado, pero que estaría pendiente y tan pronto como llegara me avisaría. Pero ya estaba a punto de explotar y en medio de eso, mi mamá estaba llamando, pero no le iba a contestar, ella lo sabía, no sé por qué aún insistía.
Para dejarme aún más irritado, aún tenía mucho trabajo y no podría salir de la comisaría, ya había pasado la mañana afuera, de modo que no tuve otra alternativa, les pedí a Lisandra y a Rick que fueran al apartamento y me avisaran si Manu estaba ahí.
Fue en medio de ese caos y de todo el estrés que me llegaba hasta los huesos que mi hermano Raúl me llamó y parecía muy preocupado.
—¿Qué pasó, Raúl? —estaba nervioso y no lo ocultaba.
—Mamá fue a Porto Paraíso. ¿Se puso en contacto contigo? —Raúl tampoco parecía estar para juegos. ¿Pero qué diablos vino a hacer doña Inés Moreno aquí?
—Trató de llamarme, pero no le contesté. Sabe que no estoy hablando con ella ni con papá —le recordé a mi hermano sobre mi decisión de romper con ellos.
—Flavio, te entiendo, pero está sufriendo con esto, primero Lisa y ahora tú... —Raúl era el pacificador de la familia, siempre lo fue, el más ponderado, aquel que veía el punto de vista de cada uno y llegaba a un punto medio, pero esta vez, no había punto medio, no para mí.
—Fueron ellos quienes lo quisieron así. Se los advertí muchas veces.
—Lo sé, hermano, pero reconoce que son buenos padres, exagerados muchas veces, entrometidos siempre, usan artimañas equivocadas para conseguir lo que quieren, pero son buenos padres.
—Mira, Raúl, no voy a hablar con ella. Manuela podría haber muerto o haber sido obligada a casarse con un sujeto horrible, y ni viste cómo quedó con las golpizas que le dio Rita, y nuestro papá estaba justamente haciendo un acuerdo con ese demonio.
—Hermano, no seas rencoroso.
Me despedí de mi hermano deseándole buen viaje y tiré el celular sobre la mesa. Hasta ese momento no tenía ninguna noticia de Manu, pero ya era para que Lisa hubiera llegado al apartamento, ¿por qué aún no me había respondido? Decidí llamarle, tomé el celular en el momento en que llegó una alerta de mensaje, era de Rick. Al leer lo que había escrito no podía creerlo, ¿pero qué diablos estaba haciendo Manuela en el hospital con mi mamá? Ah, pero iba a resolver eso ahora mismo. Miré el reloj en mi muñeca, ya era hora de pasar el turno, lo que quedó pendiente lo terminaría al día siguiente y las tres flagrancias que habían llegado se las pasaría al delegado de la noche.
Rápidamente me deshice de todo y estaba camino al hospital. Lo único que pensaba era en cómo Manu fue a parar al hospital con mi mamá. Aquello solo podía ser una trampa de mis padres, de algún modo habían tramado para acercarse a Manu. Si estaban pensando en usarla para manipularme, estaban muy equivocados, no permitiría que la usaran. Ni siquiera permitiría que se acercaran a ella. Eso explicaba por qué Manu no me contestó.
Mientras más pensaba durante el trayecto, más irritado me ponía y el hospital parecía no llegar nunca. Al finalmente llegar, estacioné el carro de cualquier manera y entré corriendo. Desde la puerta vi a Manuela entre Lisa y Rick, parecía asustada, o tal vez ya sabía que estaba echando chispas de rabia. Me paré frente a ella, con las manos en la cadera y la miré a los ojos.
—¿Acaso perdiste tu celular, chiquita? —sostuvo mi mirada y de la nada se soltó a reír, pero se carcajeaba en medio del pasillo del hospital, como si le hubiera contado un chiste.
La miré sin entender, igual que Rick y Lisa la miraban como si se hubiera vuelto loca. Qué le dio a esta chiquita.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....