"Flavio"
¿Pero qué estaba pasando? De repente mi mamá estaba tratando a Manu como si fuera su propia hija. Encontraba todo muy extraño. No podía creer que de la noche a la mañana, sin motivo o razón aparente, todo estuviera bien, no después del escándalo que armaron. Me atormentaron por meses, me hicieron estar yendo y viniendo de Campanario por meses, se aferraron con uñas y dientes a tratar de convencerme de volver con Sabrina, mi papá llegó al absurdo de buscar a Rita, todo eso para que ahora simplemente mi mamá actuara como si nada hubiera pasado. No se podía creer.
Cuando las enfermeras aparecieron con una silla de ruedas para llevar a mi mamá a otro piso aún estaba muy sorprendido con toda la situación. Fue solamente cuando mi mamá se sentó en la silla que noté las escoriaciones en sus rodillas y brazos y su vestido sucio y rasgado. Realmente había sido atropellada, porque mi mamá jamás estaría desalineada en público si no fuera por un motivo realmente fuerte, doña Inés Moreno era el baluarte de la elegancia, siempre bien vestida y con modales impecables.
Entre esperar al médico y que mi mamá se hiciera los exámenes, me quedé observando a Manu y a ella, las dos conversaban de modo muy natural, como si fueran viejas conocidas, y mi mamá sonreía, sonreía más de lo habitual. Esa manera despreocupada y divertida que guardaba solo para la familia, se la estaba revelando a Manu. Por otro lado, Manu estaba hablando tranquilamente sobre asuntos que en general no comentaba, cosas muy personales. Le contó a mi mamá sobre Rita y todo lo que pasó en los últimos tiempos, sobre cómo extrañaba a una madre amorosa. Contó sobre cómo me vio en la concesionaria de vehículos, pero que no me había notado en la oficina y cómo se enamoró de mí, eso me gustó mucho escuchar. Las dos parecían entenderse muy bien.
Antes de que el médico regresara con los resultados de los exámenes mi papá, mi hermano y mi cuñada entraron al cuarto donde esperábamos al médico. Una cosa que siempre admiré en mi papá es que adoraba a su esposa, no importaba dónde y qué estuviera haciendo, lo dejaba todo por ella. En casa eran una pareja enamorada, que siempre estaban abrazados o tomados de la mano. Nunca salía de casa sin besarla y nunca la descuidó, siempre estaba atento a todo lo que la rodeaba, a todo lo que necesitaba o quería. Entró como un huracán y fue directo hasta ella.
—Querida, ¿cómo estás? ¿Qué dijo el médico? —preguntó mientras le tomaba la mano, después de darle un beso en el rostro.
—Dijo que debes jubilarte y viajar por el mundo conmigo —mi mamá habló seria, ya hacía tiempo que le pedía eso a mi papá, pero él decía que solo se jubilaría cuando yo regresara a la empresa, o sea, nunca.
—¿Por qué dijo eso? —la miró confundido.
—Estoy bromeando. Pero debería decirlo —mi mamá le dio una sonrisa para calmar a mi papá—. Aún no trajo los resultados de los exámenes.
—Llegué a tiempo entonces. ¿La chica que te ayudó ya se fue? Me gustaría mucho conocerla y agradecerle personalmente por haberte cuidado —mi papá parecía genuinamente interesado en la salvadora de mi mamá.
—No, no se fue, está conmigo desde que todo pasó. Manu —mi mamá la llamó y miró a Manu, que se había alejado de la cama tan pronto como entró mi papá. Manu caminó hasta ella y mi mamá le tomó la mano—. Esta es mi ángel de la guarda, pero creo que ustedes dos ya se conocen.
Mi papá miró a Manu boquiabierto y después me miró a mí al fondo del cuarto. Su reacción era la reacción natural de quien fue sorprendido.
—Manuela. Pero, tú... —mi papá parecía confundido—. ¿Cómo pasó esto?
Mi mamá contó todo lo que había pasado. Fue ahí que descubrí que Manu la encontró en medio de la calle y que no fue ella quien abordó a Manu, fue al contrario y por lo que contaron, mi mamá estaba de espaldas a Manu y no podría haberla visto. Empezaba a pensar que tal vez estaba siendo injusto y que este encuentro fue realmente obra del destino.
—Manuela, ni sé cómo agradecerte —dijo mi papá después de escuchar toda la historia.
—No hay nada que agradecer, Sr. Moreno —respondió Manu con una sonrisa apaciguadora—. Me da mucha alegría haber estado ahí para ayudar a doña Inés.
—Me equivoqué tanto contigo, jovencita. Te debo... —¿mi papá estaba a punto de disculparse? Pero eso sería histórico, él no se disculpaba con nadie. Sin embargo Manu lo interrumpió.
—No me debe nada, Sr. Moreno. No se preocupe —Manu siempre era así, todo daba y nada pedía a cambio.
El médico entró al cuarto con los exámenes y le dio el diagnóstico a mi mamá. Sí tenía laberintitis. Le pasó una lista de cosas que debía evitar, incluyendo estrés, y también prescribió la medicina. Mi papá preguntó si podría viajar en avión y el médico dijo que sí, pero que recomendaría que fuera al día siguiente, porque había pasado por mucho estrés y necesitaba descansar, además, después de medicada sería más cómodo para ella. Con todas las recomendaciones médicas en mano, que mi papá y Manu escucharon atentamente, el médico finalmente le dio el alta hospitalaria. Solo entonces mi papá se tranquilizó y notó a Lisandra, Rick y a mí ahí en ese cuarto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....