"Flavio"
¡Esta pequeña me iba a hacer entrar en combustión! ¡Qué linda era! Sabía exactamente cómo seducirme con ese cuerpo delicioso y lleno de curvas. La visión que me dio de su trasero perfecto empinado hacia arriba hizo que mi verga, que ya estaba dura, se apretara aún más en el pantalón. Mi gana era ir hasta ella y cogérmela en esa posición, pero quería más que eso y fue una batalla controlarme. Se volteó sonriendo, como quien había conseguido lo que quería y lo consiguió.
—Y ahora, mi comisario, ¿qué quieres? —Puso las manos en esa cinturita fina, quedando como una miss esperando a los jurados.
—Ahora quiero que te sientes aquí en mis piernas, quiero ver más de cerca esa lencería. —Vino caminando despacio y confiada.
Manu se paró justo frente a mí. Me separé del sillón y puse las dos manos en su cintura jalándola más cerca. Pasé la nariz por su torso y su olor era celestial. La jalé a mis piernas y se sentó de frente a mí, casi rozando los senos en mi cara al sentarse.
—Demasiado linda. —Pasé los dedos levemente desde su clavícula hasta su ombligo.
Tomé la copa de vino y di un sorbo. Jalé a Manu para un beso y ella lamió cada rincón de mi boca con su lengua. Qué rico era su beso. Nos separamos, tomó la copa de mi mano y se la tomó de una vez, tragándose todo el vino que estaba en la copa, dejando escurrir un poco por el lado de sus labios.
—Golosa. Te tomaste todo. —Me reí y lamí el vino que escurría y después lamí sus labios y la besé, fue mi turno de sentir el vino en cada rincón de su boca.
Me hizo recostarme en el sillón y vino sobre mí, presionando su cuerpo en el mío, me besó y pasé los brazos alrededor de su cuerpo. Mis manos subieron hasta sus hombros y bajé los tirantes de su sostén, la pieza era tan delicada como mi Manu, mi pequeña. Los tirantes quedaron en sus brazos y bajé la copa de un seno, dejándolo expuesto para mi placer. Sentí el olor de su piel, contorneé la forma de su seno con besos y cuando llegué al pezón, que ya estaba endurecido, pasé la lengua por él antes de tomarlo en mi boca y chuparlo con ganas. Manu gimió y se estremeció en mis piernas. Sus gemidos tenían un efecto poderoso sobre mí, estaba a punto de perder el control de mí mismo, a punto de abrir el pantalón y hacerla deslizar sobre mí sin ninguna delicadeza. Respiré profundo, tratando de controlarme antes de pasar a darle atención a su otro seno.
Después de que repetí todo el proceso en su otro seno y ella gimió más, le desabroché el sostén y quité la pieza de en medio de mi camino por su cuerpo. Sostuve sus senos en mis manos, pellizcando sus pezones y apreciando cómo se veía linda cuando gemía bajo mi toque.
—¡Mi turno! —Abrió los ojos y estiró las manos para desabotonar mi camisa.
—¡Ya me tienes! ¿Dónde me quieres? —Insistí mientras frotaba mis dedos en ella.
—Te quiero dentro de mí. Mmm. —Gimió cuando metí un dedo dentro de su abertura. —Quiero más. —Sonreí y metí otro dedo, moviendo los dos dentro de ella. Gimió más fuerte. Pero se irguió y apartó mi mano, encarándome. Llevé mis dedos hasta mi boca y los chupé, era deliciosa. Me encaró y agarró mi verga, mirándome bien dentro de los ojos. —¡Quiero tu verga dentro de mí! —Habló pausadamente y fue deslizándose sobre mí, despacio y encarándome, volviéndome loco debajo de ella.
Ilusión mía pensar que tendría algún control. Manu no lo permitió, el control era de ella, yo era de ella. Se agarró de mis hombros y comenzó a cabalgar sobre mí despacio y fue acelerando sus movimientos, yendo cada vez más rápido, cada vez más profundo, cada vez apretándome más. Sus senos subían y bajaban con su movimiento, tentadores, como si imploraran por mi boca y la tuvieron, los tomé en mi boca y los chupé y sorbí el sabor de su piel, mientras sostenía su cintura para que tuviera equilibrio. Se deslizaba sobre mí gimiendo. La sentía apretarse a mi alrededor, volviéndome loco dentro de ella, y ella iba cada vez mejor sobre mí.
Cuando se vino ya la estaba esperando y me dejé llevar, mientras ella convulsionaba alrededor de mí me derramé en ella, esta vez fui yo quien gritó su nombre, como si le gritara al mundo entero que le pertenecía. La agarré y la jalé a mi pecho, estábamos los dos jadeando, todavía estaba semi erecto dentro de ella, tratando de jalar aire a mis pulmones. Cuando nos calmamos un poco, le di un beso rápido.
—¡Mierda, pequeña! Quería cogerte, pero fuiste tú quien me cogió ¡y cogiste rico! —Se rió en mi pecho, esa risa deliciosa que me movía algo y se meneó en mis piernas, provocándome, yo quería más y ella también. Me levanté del sillón sosteniéndola en mis brazos y caminé hacia la cama. —Pero ahora, pequeña deliciosa y traviesa, ¡me voy a desquitar!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....