"Flavio"
Miré ese cuarto sin comprender. Había sido decorado como un cuarto de huéspedes, tenía una cama matrimonial, una cómoda y una televisión. Era una suite amplia, con vista a la piscina. Pero noté que había sobre la cama una caja blanca con un moño dorado, no era grande. También vi a los pies de la cama una lata de pintura pequeña y material para pintar paredes, muestras de papel tapiz y un catálogo de decoración. Miré todo eso sin entender.
—¿Quieres hacer una remodelación, pequeñita? ¿Esa es la sorpresa? —La miré medio decepcionado.
—Sí, vamos a remodelar este cuarto, y es parte de la sorpresa. A menos que no estés de acuerdo en que sea este. —Se estaba riendo, se dio cuenta de mi decepción.
—¿Y por qué quieres remodelar este cuarto?
—Porque necesitamos. —habló simplemente y suspiré, las mujeres y sus manías de renovación.
—Podemos contratar una empresa... —Me interrumpió.
—Hasta podemos. —reflexionó—. Ven acá. —Me jaló hacia la cama—. Siéntate. —Me senté y ella se quedó de pie frente a mí, tomó la caja que estaba sobre la cama y me la entregó.
—¿Un regalo? —Estaba llena de misterio y con una sonrisa hermosa en la cara. Deshice el moño, pero antes de que abriera la caja me sostuvo la mano.
—¡La banda sonora hoy corre por mi cuenta! —Apretó el botón del control y soltó mi mano—. Abre la caja.
Abrí la caja en el momento exacto en que el sonido de latidos de un corazón acelerado invadió el cuarto. Miré el interior de la caja y mis ojos volaron hacia ella. Sonreía, con un brillo diferente en los ojos. Y ni logré decir nada. Dentro de la caja había una tarjeta que decía:
"Hola, papá, dentro de mamá ahora laten dos corazones enamorados de ti. Prepara el regazo, pues estoy en camino."
Todavía había dentro de la caja un par de zapatitos blancos, un mameluco de bebé donde estaba escrito "¡Hola, papá!", un examen de embarazo que decía positivo y una foto de un ultrasonido. Las lágrimas que caían de mis ojos eran de pura felicidad. Ni lograba hablar de tanta emoción que sentía.
Puse la caja a un lado y jalé a mi pequeñita por la cintura. Le di un beso en su barriga y apoyé la frente ahí.
—¡Mi bebé! ¡Te he estado esperando tanto tiempo! ¡Papá ya te ama infinitamente! —hablé y pasé la mano por su barriga, haciendo una caricia. Levanté la cara y vi su emoción, tan grande como la mía—. ¡Voy a ser papá!
Asintió con la cabeza y la jalé hacia mi regazo, la besé con tanto amor y con tanta adoración, como si la besara por primera vez, como si fuera la cosa más delicada del mundo. Era preciosa para mí y ahora cargaba en el vientre a mi hijo, el resultado del amor que compartíamos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....