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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 648

"Patricio"

Llegué a casa de Alessandro para la cena sintiendo una inquietud. Después de todo lo que pasó, era la primera vez que me reunía con todos nuestros amigos. Respiré profundo antes de entrar, esperaba que ninguno de ellos mencionara el nombre de Virginia, ya no quería hablar de ella. Alessandro abrió la puerta con Augusto en brazos. Mi ahijado era una cosita más tierna. Enseguida extendió los brazos y me sonrió.

—¡Ah, grandote! ¡El padrino se moría de ganas de verte! —Tomé al niño y le entregué las bolsas con los regalos a Alessandro. —Ale, tienen nombres en las bolsas, distribúyelas por mí, por favor, déjame mimar a mi ahijado.

—¡Ah, qué lástima que regresaste, Guzmán! Ya casi me robaba a Augusto. —Melissa apareció y me abrazó.

—Ni de broma, Mel, este es mío. —Me reí, pues no se conformaba con no ser madrina de uno de los cuatrillizos de Catarina.

Miré alrededor y mis amigos estaban ahí, Alessandro y Catarina, Heitor y Samantha, Melissa y Fernando, Ricardo, Flavio y Manuela y... ¿dónde está ella? No era posible que no fuera a aparecer. Si era parte del grupo ahora, Catarina no dejaría de invitarla.

Cuando Manu me abrazó, Augusto, que aún estaba en mis brazos, le sonrió y habló todo trabado, como el niño que está empezando a hablar.

—Tía Manu, ¿dónde está la tía Isa? —Augusto encaró a Manu con esos ojos curiosos.

—La tía Isa no va a poder venir hoy, Gu. —Manu habló toda encantadora.

—Ella dijo que iba a jugar avión conmigo. —Augusto se quejó y me dio gracia.

—Otro día viene a jugar contigo. O el padrino te puede llevar a jugar con ella. —Alessandro apareció detrás de Manu, que fue a ver por qué Flavio la llamaba. —Este chamaco está enamorado de Lisa.

—¿Cómo así? —Lo miré curioso.

—Ah, Lisa viene aquí todas las semanas a ver a los niños y jugar con ellos. Es excelente con ellos y están locos por ella. Y juega avión con Augusto, se queda girando con él, le encanta. Después ruedan por el pasto. Y mi hijo ya está perdidamente enamorado de tu asistente. —Alessandro me encaró y se rió.

—Sí, tonto no es. —Estaba mirando a Augusto y cuando me di cuenta ya era tarde, ya había hablado en voz alta y Alessandro, que me conocía tan bien, me miraba y sonreía como quien dice "te caché". —Pero hablando de la Srta. Lisandra, ¿por qué no viene hoy?

—No sé. Manu solo dijo que dejó una nota sobre su escritorio antes de irse diciendo que se iba a casa. Manu, Catarina y Flavio trataron de hablar con ella, pero el celular está apagado. —Alessandro me encaró. —Hermano mío, ¿hay algo que necesite saber?

—Ah, hermano, hay muchas cosas que creo que necesito contarte. —Lo miré sintiéndome mal, pues Lisandra no estaba ahí por mi culpa. —¿Me das cobertura con Catarina? Solo por unos cuarenta minutos.

—Puedes ir, invento algo. Aquí, ve en mi carro por lo de la sillita y llévate a Augusto, va a ser un buen aliado para lo que vas a hacer. —Alessandro sacó la llave de su carro del bolsillo y me la entregó, me entendía con la mirada, era un hermano de alma de verdad. Le sonreí y salí con Augusto.

—¿Dónde vamos, padrino? —Augusto me preguntó con el bracito pasado por mi cuello.

—Vamos a ver a la tía Isa. ¿Quieres ir?

—¡Sííí! —Augusto puso los bracitos hacia arriba en celebración y sonreí.

Lo acomodé en la sillita y subí al carro. Manejé hasta el apartamento de Flavio y el portero me confirmó que había llegado y me dejó subir, mi nombre estaba en la lista de personas preautorizadas. Toqué el timbre, toqué la puerta, grité, varias veces, pero no contestó. Regresé a la portería y le pedí al portero que llamara por el intercomunicador, pero no contestó. Aún insistió por un rato más y nada.

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