"Lisandra"
Salí de la oficina de Patricio aliviada por la llegada de la tía Lucinda, estaba a punto de empezar a llorar frente a él. Me senté en mi silla y me dediqué al trabajo, pero estaba cansada y con la cabeza llena de preocupaciones. La puerta se abrió y la tía Lucinda se paró a mi lado.
—Querida, vamos a ver a Alessandro y después vamos a salir a almorzar. ¿Vienes con nosotros? —La tía Lucinda tenía una sonrisa acogedora.
Adoraba a esa mujer y la admiraba, siempre tan llena de energía y con una vibra tan positiva, la tía Lucinda espantaba la tristeza donde llegaba.
—Ah, tía, no va a poder ser. Tengo planes. —Respondí.
—Si es con Rick, con seguridad él también será obligado a almorzar con mi mamá. —Patricio respondió y me sonrió. ¿Me sonrió? Ah, con seguridad estaba guardando las apariencias para la tía Lucinda.
No tenía ningún plan para el almuerzo, pero no me iba a meter en su almuerzo, no le daría más esa oportunidad a Patricio para echármelo en cara. Necesitaba pensar rápido y dije lo único que se me ocurrió.
—No, no es con Rick. Es con mi amigo de marketing. —Respondí y vi su cara cerrarse en un ceño fruncido.
—El de los bombones. —Dijo simplemente y asentí. Resopló. —Vamos, mamá.
—¿Bombones? ¿Ya hay alguien acercándose? —La tía Lucinda preguntó, pero no me miraba a mí, miraba a Patricio que ya estaba casi llegando a la puerta. Se detuvo y miró sus propios zapatos, como si esperara escuchar mi respuesta.
—Tal vez. —Le sonreí y escuché a Patricio resoplar y salir de la oficina.
Veinte minutos después Rick entró a mi oficina con Manu a rastras, como quien tenía un chisme calentito para contarme.
—¡Lisa, Lisa! ¿Qué hiciste? —Rick se sentó frente a mí.
—Que yo sepa, no hice nada.
—Entonces ¿por qué el gerente de marketing acaba de ser transferido a la sucursal de Miami? —Rick me encaraba muy satisfecho y yo lo miraba sin entender. El teléfono sonó sobre el escritorio.
—¿Vicepresidencia? —Escuché la voz del otro lado identificarse, era el gerente de marketing llamándome.
—Lisa, ¿tienes un minutito?
—¡Claro! ¿Cómo estás?
—¡Muy bien! Creo que me diste suerte.
—¿Y por qué sería eso?
—Acabo de ser promovido a un puesto en Miami, un cargo que quería desde hace mucho tiempo, pero aún no se había dado. Solo que me tengo que ir hoy, voy a casa a preparar mi equipaje. Creo que ya no vamos a poder almorzar juntos. —No podía creer aquello. No era posible que esa transferencia tuviera que ver conmigo.
—Qué lástima lo de los almuerzos, pero me da mucho gusto por ti. —Ni sabía qué decir.
—Sí, yo también lamento lo de los almuerzos. Bueno, me tengo que ir. Te doy noticias desde Miami.
—Ah, mándame una postal. —Sonreí y me despedí del amigo que acababan de quitarme. —Lo transfirieron a Miami. —Dije al colgar el teléfono y frente a mí tenía a Rick carcajeándose y a Manu sacudiendo la cabeza divertida.
—Pues sí, Patricio entró a la oficina de Alessandro hecho una fiera y dijo que necesitaba esa transferencia con urgencia y Alessandro lo hizo. ¿Qué pasó, Lisa? —Rick me miraba y ni yo lo sabía.
—Si supiera, Rick. —Bajé la cabeza sobre el escritorio.
—Anda, vamos todos a almorzar con Lucinda. —Rick me invitó y levanté los ojos.
—No voy, Rick. Ya le dije que tengo un compromiso.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....