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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 672

"Patricio"

Todas las cosas que podrían alejarme de ella fueron definitivamente tiradas al caño, ya no me importaban más, ya no tenían sentido. Que se joda Raúl, nunca vi a Lisandra como mi hermana y no sería ahora. Enfrentaría a Raúl, a Flavio, a sus padres, a cualquiera, pero quería a esta mujer, ¡como la quería!

La abracé y le devolví el beso y sin pensar en nada más que no fuera esa mujer hermosa aferrada a mí, giré nuestros cuerpos haciéndola caer sobre la cama, jalándola conmigo hacia arriba para acomodarnos mejor y acostándome sobre ella y permitiendo que mis manos exploraran su cuerpo.

Mientras mi boca dejaba la suya para trazar un sendero de besos de su mandíbula hasta su oreja y después bajar por su cuello, mis manos subían por su cuerpo sinuoso, para finalmente llenarse con sus senos perfectos. Descubrí que era más sensible de lo normal ahí, pues tan pronto como los toqué su espalda se arqueó y se erizó entera. Mi boca finalmente alcanzó uno de sus pezones y lo chupé, deleitado con su cuerpo moviéndose bajo mí y con los sonidos que emitía bajito.

—¿Eres muy sensible aquí? —Pregunté mientras pasaba de un seno al otro.

—Parece que sí. —Respondió jadeando y me reí.

Mis manos empezaron a bajar por su cuerpo, no solo era sensible en los senos, había muchos puntos más sensibles de lo normal en su cuerpo y estaba maravillado descubriendo uno a uno. Finalmente, después de una exploración detallada, encontré su intimidad, muy húmeda y resbaladiza, suave y caliente. Era como una invitación. Quería hundirme en ella, pero también quería sentir su sabor. Mi boca recorrió la distancia entre sus senos y su intimidad, pero antes de probarla sentí su olor dulce y delicioso, y solo entonces la besé ahí.

Parecía sorprendida con mi toque, pero los sonidos que hacía y la forma como su cadera se ondulaba hacia mí no dejaban dudas de que le gustaba tener mi boca ahí. La besé, lamí y chupé, extasiado con su sabor dulce y delicioso, sintiendo su intimidad volverse más húmeda con cada toque de mi lengua, hasta que se vino y se derramó en mi boca, dejándome disfrutar de toda su dulzura.

Estaba jadeante y di muchos besos en el interior de sus muslos. Ya estaba en mi límite y sentía una necesidad extrema de estar dentro de ella, sentir su calor consumirme y llevarme al clímax. Escalé su cuerpo con besos, deteniéndome en sus senos y mientras más los provocaba, más gemía y se contorsionaba.

—¡Dios! Eres muy sensible, esto me va a enloquecer. —Estaba encantado con la respuesta de su cuerpo a mis toques.

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