Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 676

"Lisandra"

Todo iba tan bien que solo podía estar soñando realmente. Tuvimos una noche maravillosa. Patricio no solo era hermoso, era gentil, sabía qué hacer y qué decir. Era mucho mejor de lo que podría imaginar. Y me dejó aún más enamorada de él, si es que era posible. Había sido la mejor noche de mi vida, con certeza, ¡y ahora entendía a Manu, el sexo con la persona correcta era realmente increíble!

Pero ahí vino la realidad, era solo sexo para él, amigos con beneficios, sin compromiso y, encima, en secreto. No estaba preparada para aquello. Estaba preparada para un "fue solo una noche" y hasta un "fue un error", pero no para ser un rollo a escondidas. Eso me molestó mucho, no me gustaba la idea de ser el secretito sucio de nadie.

Necesitaba alejarme un poco y fui a la cocina a preparar café, pero como pasamos la semana en la hacienda, vaciamos los armarios y el refrigerador antes de ir. Necesitaría hacer compras. Y ahí, pensando en el café, en las compras y que me volví un secretito sucio, sentí sus brazos rodearme. Se volvía muy difícil pensar o resistir con él ahí, aferrado a mí, haciéndome cariños y dándome besos y diciendo que quería pasar el día conmigo. Eso me desarmó.

—Voy a tomar el celular y pedir algo, entonces. —Respondí pasando mis brazos por su cintura.

—¿Puedo quedarme? —Preguntó en mi oído, como un niñito ansioso, y me reí.

—Sí puedes. —Al escucharme, tomó el celular del bolsillo y envió un mensaje.

—Listo, en un rato llega tu desayuno. Pero creo que da tiempo de tomar un baño.

—¿Creí que te gustaba mi olor en ti?

—Y me encanta, pero estoy loco por tomar un baño contigo y ¡restregarte todita!

—¡Travieso! —Empecé a reír, no podía enojarme con él y eso sería mi perdición.

Nos bañamos juntos y fue algo íntimo y lleno de cariño. Me besaba todo el tiempo y sus manos recorrieron cada pedacito de mi cuerpo. Cuando salimos de la ducha se puso mi bata rosa que le quedó demasiado corta y empecé a reír.

—¿Me veo bien? —Dio una vueltita. Era gracioso y divertido.

—Te ves hermoso de rosa, pero ese modelito no te favorece. —Me reí mientras me peinaba frente al espejo del baño, envuelta en una toalla.

—¿Quiere decir que me encuentras hermoso, eh? —Jaló mi toalla, me abrazó por detrás y ya me estaba besando de nuevo, pero sonó el interfón. —Deja que yo contesto, es el desayuno.

Terminé de vestirme y entró al cuarto con una bolsa en las manos, sacó de ella unos calzoncillos, una bermuda y una camiseta y se vistió, dejando la ropa del día anterior separada cerca de la bolsa sobre el banquito del tocador. Me quedé observando mientras se vestía, sus movimientos eran precisos y ágiles, tenía una sensualidad natural.

—¿Disfrutando el show? —Sonrió y se volteó hacia mí.

Lo miré con una sonrisa de quien iba por el camino correcto y entonces puse la punta de su miembro en la boca y chupé y me gustó aquello. No le quitaba los ojos de encima y sonrió y se relajó, puso las manos detrás de la cabeza y me dejó comandar el acto. Y comandé, me esforcé e hice el mejor sexo oral de mi vida, sorprendida y maravillada con lo mucho que me estaba gustando aquello. Era como tener una deliciosa paleta en un día de calor.

Empecé a llevarlo cada vez más profundo en mi boca, chupando y lamiendo con determinación y sentí algo diferente. A medida que veía su expresión de placer, sus gemidos y su mirada de deseo clavada en mí, me fui sintiendo poderosa, como si pudiera dejar a ese hombre a mis pies. Pero cuando tocó mi cabello me congelé por una fracción de segundo, el miedo de ser forzada con brutalidad como era con mi ex me tomó por un momento, pero me obligué a relajarme, él no era mi ex, era mejor en todo. Continué lo que estaba haciendo, chupando toda su extensión y su mano acariciaba mi cabello suavemente, no forzaba, solo me tocaba con cariño.

—Mmm, mi dulce, es mejor parar... —Sabía que estaba cerca de venirse, pero me estaba gustando mucho aquello y me estaba gustando mucho tener el control. Entonces continué con más determinación aún. —Lisandra, voy a... ahh...

Estaba casi ahí y no paré, no antes de que se entregara y me diera lo que quería. Se vino y sentí el chorro caliente golpear el fondo de mi garganta. Fue diferente, fue bueno y sentí que tenía el poder y la elección. Lo lamí enterito, no paré mientras no cumplí mi propósito. Estaba feliz, satisfecha conmigo y por primera vez en la vida me gustó hacer aquello. Todo con él era diferente y más delicioso y placentero.

Su respiración aún se estaba normalizando cuando me subí sobre él nuevamente y encontré sus labios. Me apretó en sus brazos y nos volteó, aprisionándome contra el colchón.

—¿Qué tipo de diosa maravillosa eres? ¡Subiste el nivel de una forma que me acordaré de esto el resto de la vida! —Me miraba a los ojos y abrí una sonrisa enorme de victoria, había conseguido lo que quería. —Puedes sonreír, mi hermosa, esto que hiciste, ¡es insuperable! ¿Cómo logras ser tan perfecta?

—Después de ese elogio, creo que voy a hacer eso más veces. —Bromeé y se rio.

—¡Ah, me va a encantar! —Me dio un beso. —Pero ahora, es mi turno de esforzarme para ser inolvidable. —Y se esforzó mucho, sin saber que ya era inolvidable y solo estaba haciendo imposible que siguiera adelante después de que me dejara.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)