Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 680

"Patricio"

Rick y yo conversamos mucho, tenía mucho tiempo que no hacíamos eso y fue bueno saber sobre la vida de mi amigo. Almorzamos en el club y quería mucho hacerme un masaje, pero estaba lleno y no tenía horario disponible. Invité a Rick a ir a mi casa, pues aún no había visto el resultado de la remodelación, de hecho, solo Lisandra y mi mamá lo habían visto. Sonreí al pensar en mi dulce, esa mujer estaba ocupando mucho mis pensamientos.

—¡Rick, qué bueno verlo por aquí! —Wanda se levantó de donde estaba en la barra de la cocina para saludar a mi amigo.

—¡Wandita! Cada vez más hermosa. ¡Ese cabello plateado te queda muy bien! —Rick siempre ofrecía un elogio a las mujeres, era de su personalidad tratarlas como diosas maravillosas.

—Ah, niño, estos cabellos blancos son señales de vejez. ¡Eso sí!

—Wandita, a lo mucho son señal de experiencia. ¿Cómo van las cosas por aquí?

—Empezando a mejorar, ya que mi niño empezó a traer a los amigos de nuevo. Prometió que ustedes van a volver a frecuentar esta casa, hasta le dijo a Lisa que lo ayudara a organizar. —Wanda siempre me decía mi niño y me cuidaba como si fuera un chico.

—¿Lisa, eh? Entonces estuvo aquí. Es increíble, ¿no es cierto, Wandita? —Conocía muy bien a Rick para saber que iba a tratar de sacarle información a Wanda.

—¡Dios, muchacha encantadora, alegre, educada y hermosísima! —Lisandra era todo eso y más. Sonreí como un idiota, olvidándome completamente de Rick ahí. —El día que vino aquí fue que mi niño volvió a sonreír.

—¿Ah, sí? —Rick escuchaba a Wanda, pero tenía los ojos en mí.

—Sí, ahora vamos a ver la casa, fue para eso que te traje, no fue para quedarte de chismoso con Wanda. —Necesitaba sacarlo de ahí rápido, porque Rick no era tonto y me conocía bien.

—¡El chismoso aquí no soy yo, Patricio! Y ahora quiero saber más sobre la visita de Lisa a esta casa. Por cierto, ¿qué día fue eso, Wandita? —Rick se sentó y jaló a Wanda para que se sentara cerca de él.

Le sacó a Wanda todos los detalles de la visita de Lisandra a mi casa, no economizó en nada, ni en los elogios ni en la descripción de cómo yo miraba a Lisandra. Ya estaba tenso e inquieto, Rick me llenaría de preguntas.

—¿Saben qué creo? ¡Mi niño debería tratar de conquistar a esa muchacha! Hasta hablé de eso con Lucinda y está de acuerdo conmigo. —Listo, Wanda se había enamorado de Lisandra, como todo el mundo, y ahora mi mamá y ella estaban en campaña para juntarnos. Ah, si supieran...

—Sabes que me gusta esa idea. —Rick estaba dando cuerda, lo sabía. —El problema es que tu niño es un idiota y se la pasa peleando con Lisa todo el tiempo.

—Ah, pero no fue lo que pareció. No fue. —Wanda me miró. —Lucinda me contó unas cositas, sabes, Rick. Creo que mi niño solo necesita un empujoncito. ¿Qué opinas?

—Creo que Lisa es una mujer increíble y merece un tipo decente, eso tu niño lo es, pero también es idiota, vamos a necesitar más que un empujoncito. ¡Pero cuenta conmigo! —Listo, el equipo de mi mamá estaba creciendo. Rick besó la mejilla de Wanda.

—Ya le avisé a mi mamá que no haga de agencia matrimonial y les recomiendo lo mismo a ustedes dos. Ahora ¿vamos a ver la casa, Rick? —Esperaba que Rick no empezara a llenarme de preguntas.

Empecé a mostrarle la casa a Rick y me fui relajando a medida que pasábamos por las habitaciones, parecía haber dejado de lado el tema de Lisandra.

Salimos de mi casa y fuimos a casa de Alessandro que estaba al lado. Mi amigo abrió la puerta con una gran sonrisa y la pequeña Maite en brazos y ella enseguida extendió los bracitos hacia Rick yendo a sus brazos.

—¡Padrino! —Lo besó y abrazó a Rick que quedaba encantado con la pequeña.

—¡Ah, pero así me da celos! —Me quejé y ella me dio una sonrisita tierna y levantó los bracitos hacia mí.

—¡Hola, tío Pat! —Catarina les enseñó a los hijos a llamarme así, decía que era más fácil.

—Hola, princesa. ¿Dónde están tus hermanos?

—Allá afuera con la tía Isa. —Miré a Alessandro que sonreía como un tonto para su hija.

—¡Listo, ya encontraste lo que buscabas, ahora devuélveme a mi ahijada! —Rick tomó a Maite de mis brazos. Y Alessandro hizo señas para que entráramos.

—¡Es como si nos hubiéramos puesto de acuerdo! Voy a llamar a Heitor para que venga con la familia también. —Alessandro se rio y nos fue conduciendo al patio.

Ella estaba ahí. Llevando un overol de mezclilla con una camisa blanca debajo y tenis. Un pañuelo azul de lunares blancos hacía las veces de diadema en su cabello. Giraba a Augusto en el aire y se reía, se reía mucho, con una alegría que era contagiosa. El sol se reflejaba en ellos como un reflector y mis ojos fueron capturados, no vi a nadie más alrededor.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)