Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 701

"Patricio"

Lisandra me miraba sin entender, pero fue realmente gracioso. Se asustó tanto que me tiró. Siempre fue un poco torpe y cuando se ponía nerviosa era aún peor.

—Mi dulce, eres demasiado linda, ¡pero medio torpe! —Le dije viendo su incomprensión y después elevé la voz para responderle a mi amigo—. Ale, está todo bien, dame solo un minuto.

—Oye, muchacho, ¿no me digas que interrumpí otra vez? —Alessandro gritó desde la puerta y volví a reírme. Me acordé de las muchas veces que él y Catarina estaban en una situación muy parecida a la mía ahora y yo los interrumpí.

—¿Quién es el aguafiestas ahora? —Le respondí levantándome y recogiendo mi camisa del suelo. Todavía escuché la carcajada de Alessandro.

—¡Solo para que sepas, Melissa viene en camino! —Alessandro me avisó, haciéndome reír más mientras arreglaba la falda de Lisandra en su lugar y la ayudaba a sentarse. Me observaba como si mi conversación con Alessandro fuera un gran absurdo. Y lo sería, si él no fuera mi mejor amigo.

—Quiere arrancarme los ojos, ¿no? —Me puse la camisa, pero no la cerré, caminé hasta la puerta y la abrí.

—De acuerdo con Heitor salió de la oficina diciendo que va a hacer algo peor que eso. —Alessandro entró a mi oficina riéndose, con la mano en el bolsillo del pantalón y miró a Lisandra en el sofá—. ¡Es bueno verte, Lisa! Sentimos tu falta estos últimos días.

—Estaba en Campanario. —Respondió algo apenada y poniéndose de pie.

—Ah, bueno que Cat estaba sospechando. Pero ella todavía no sabe de esto. —Alessandro se sentó e hizo gestos entre Lisandra y yo. La abracé y le di un beso en la frente.

—Esto, mi amigo, todavía está bajo secreto. Pero vas a saber de primera mano que Lisandra ahora es mi novia. —Le hablé a mi amigo, manteniendo a mi novia pegada a mí.

—¡Ah, pero qué gran noticia! Eso significa que Flavio ya aprobó. —Alessandro me recordó algo delicado.

—En realidad todavía no sabe, por eso, todavía es un secreto. —Expliqué—. Quiero conversar con él antes de hacerlo público, porque no quiero que se sienta engañado.

—¡Entendí! Qué bueno que tienes esa ilusión, lástima que no vas a lograrlo. —Miré a Alessandro sin entender y continuó—. Patricio, ¿desde cuándo guardas secretos? ¡Simplemente no puedes!

—Ale, es diferente. —Protesté.

—Está bien, no digas que no te avisé. Pero me alegro por ustedes dos. Y sé que me voy a divertir mucho ahora en esta oficina. —Alessandro se rió—. ¿Solo me dices una cosa?

—¿Qué es? —Pregunté ya esperando que fuera a hacer alguna gracia.

—¿Ya te arrepentiste de haber evitado lo inevitable tanto tiempo? —Mi amigo me recordó algo de lo que me había alertado días atrás.

—¡Amargamente! Porque como dijiste, ¡fue demasiado bueno! —Declaré con una sonrisa boba.

Melissa entró a mi oficina como un huracán, acompañada por Rick.

—¡Ah, pero mírala ahí! Por lo visto el tonto logró arreglar las cosas. —Melissa se paró frente a nosotros con las manos en la cintura.

—¿Ah, ya sabías que están saliendo? —Alessandro preguntó.

—En realidad, ya sabía. —Samantha entró a la oficina en ese momento.

Heitor se puso de pie, abrazó a su esposa y al ver mi mirada de shock se justificó:

—¿Qué? ¡Yo tampoco le miento a mi linda esposa!

—¡Bola de chismosos! —Me quejé.

—Habló el lengua suelta. —Rick se burló de mí.

—¡Te avisé, tonto! Te dije que no ibas a poder guardar ese secreto por dos semanas. —Melissa se vanaglorió.

Salimos a almorzar y me estaba sintiendo feliz y satisfecho. Intercambiaba caricias con mi linda novia durante el almuerzo y era muy bueno poder tocarla y besarla siempre que quisiera.

Les contamos a nuestros amigos lo que había pasado y Melissa quiso saber cada detalle.

Alessandro no perdió tiempo, hizo una videollamada a Catarina y le contó la novedad, haciendo cuestión de mostrarle cómo yo, en sus palabras, estaba enamoradito de Lisandra. No lo corregí, no sabía definir lo que sentía y me estaba comportando como un hombre enamorado, eso no lo podía evitar.

Después del almuerzo, mis ganas eran ir al apartamento con Lisandra y terminar lo que empezamos en la oficina, pero tenía mucho trabajo esperándome en mi escritorio y no podía postergarlo más. La dejé en su escritorio con un beso y una sonrisa y me dediqué a eliminar mis pendientes rápidamente para salir de la oficina lo más pronto posible.

Me estaba sintiendo extrañamente feliz, de una manera totalmente nueva e interesante, como si las cosas se estuvieran encajando de una forma que no se encajaban antes, teniendo más sentido y dejándome más tranquilo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)