Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 708

"Patricio"

Ya había notado lo que Lisandra estaba haciendo, pero tampoco era nada sutil, ese desayuno fue planeado por ella, me mimaba y era extremadamente cariñosa y yo adoraba esa personalidad suya. Me estaba conquistando y yo estaba muy feliz con eso. Fui criado por padres muy amorosos y que siempre incentivaron la demostración de afecto. En mi casa nos abrazábamos y siempre éramos cariñosos unos con otros y mis padres, vivían como si fueran una pareja de noviecitos adolescentes, siempre a besos y declaraciones de amor. Y eso era lo que Lisandra me estaba proporcionando, justamente lo que siempre admiré que había entre mis padres y que idealicé para mí. Era irresistible lo que hacía.

Me gustaba ser mimado y consentido, adoraba su manera cariñosa, pero nada me encantaba más que su franqueza, su corazón abierto y su actitud positiva. Me tocaba todo el tiempo con un gesto cariñoso y permitía que yo la tocara, nunca era demasiado, nunca era exagerado. Me sentía muy cómodo con ella, cómodo para decir lo que quería, cómodo para hacer lo que quería. Sí, ella sabía lo que estaba haciendo e iba a conseguir lo que quería muy rápido. Ya estaba totalmente a su merced.

—Mi dulce, Flavio llega el domingo y pretendo conversar con él, pero el próximo fin de semana, quiero ir a Campanario a hablar con tus padres. —Le hablé en el elevador de la oficina.

—Cariño, no tienes que hablar con nadie. Estamos saliendo y punto, no soy una niña que necesita la aprobación de los padres para tener un novio. Si fuera cuando tenía quince años... —Suspiró y me reí. Entonces, aprovechando que estábamos solos en el elevador, me volteé hacia ella y sostuve cariñosamente su mentón.

—Si fuera cuando tenías quince años, les habría pedido a tus padres para salir contigo justo después de ese beso, y habría sido respetuoso y acatado las reglas que seguramente impondrían, habría salido contigo de buena gana sentado en el sofá de tu casa bajo la atenta supervisión de tu madre y no te habría llevado a la cama hasta que fueras mayor de edad, dueña y señora de esa naricita linda. Pero, frustraste mis planes y huiste de Campanario antes de que pudiera hablar con tus padres. —De eso ella no sabía y yo sabía que se sorprendería con esa confesión. Abrió los ojos sorprendida y contuvo la respiración.

—No... ¡no ibas a hacerlo! —Entrecerró los ojos.

—¡Ah, sí iba! ¿Por qué crees que volví a tu casa al día siguiente?

—¡No... no ibas a hacerlo! —Repitió y me reí.

—¡Sí iba! Quería hablar contigo y preguntarte si querías ser mi novia, porque solo pensaba en ese beso, y después hablaría con tus padres. Pero huiste y solo pude imaginar que me odiabas, tanto por el beso, como por todas las veces que fui un idiota contigo. Ahí la vida siguió para nosotros dos por caminos separados hasta ahora.

Estaba siendo muy sincero, era algo que nunca le conté a nadie. Después de que la besé en su cuarto, tantos años antes, me fui a casa y me volví loco con mis pensamientos. Entonces decidí que podría pedirla de novia y tomarla muy en serio, que, a pesar de la diferencia de edad, ya no era más una niña y, siempre que fuera respetuoso y honrado, podría salir con ella. Ahora miraba sus ojos brillando para mí y percibí la emoción casi desbordándose de ellos, mientras mi corazón se aliviaba por aclarar tantas cosas con ella.

—¡Ahora la idiota fui yo! —Habló después de un tiempo—. ¡Estaba tan triste porque te habías ido peleando conmigo que solo pensé en irme a ese internado horrible!

—No, tú no fuiste idiota. Yo fui quien no actuó bien contigo. —Pasé mi mano por su rostro.

—¡Pero ahora ya no soy más una adolescente de quince años! —Me reí de su insistencia.

—Lo sé, mi linda, pero resulta que nuestras familias son amigas y lo mínimo que puedo hacer es hablar con ellos de frente, para que se queden tranquilos, para que sepan que te respeto y respeto la amistad de nuestras familias.

—¡Ay, Patricio, eso está tan pasado de moda! —Se rio, esa risita adorable, y disimuladamente se secó una lágrima del rabillo del ojo.

—¡Entonces estoy pasado de moda! —Le sonreí.

—Está bien, haz como creas mejor.

—¿Y tú crees que me voy a quedar con esta noticia guardada solo para mí por dos semanas? ¡Pues no voy a hacerlo, Patricio! —Mi madre no se doblegaría fácil.

—Mamá, por favor, Flavio llega el domingo y voy a hablar con él, y el fin de semana siguiente voy a hablar con el Sr. Moreno y doña Inés. —Mi madre me miraba con desdén, no estaba tomando en cuenta nada de lo que decía.

—Ah, está bien, Patricio. Pero ahora quiero saber todo bien detallado. —Y mi madre no me dejaría trabajar si no le contaba cómo pasó todo. Entonces, jalé a Lisandra hacia mi oficina y nos sentamos en el sofá. Durante la hora siguiente les contamos a mis padres todo lo que había pasado el día anterior, o sea, casi todo, había cosas que no necesitaban saber.

Cuando finalmente logramos terminar la llamada tiré el celular sobre el sofá y me quedé pensando.

—¿Qué pasa, cariño? —Lisandra me preguntó.

—Dudo mucho que mis padres vayan a poder guardar la noticia, van a contarles a tus padres. Pero yo quería mucho hablar con Flavio primero.

—¿Sabes qué pienso? —La miré esperando que me dijera—. Pienso que deberías pensar menos en mi familia y más en besarme. —Me dio una sonrisita seductora.

¡Y tenía que estar de acuerdo en que su idea era muy buena!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)