"Lisandra"
¡Ah, pero la idea de Melissa realmente había sido muy buena! Y esas clases de pole dance los fines de semana en Alemania finalmente me servirían para algo más que pasar el tiempo en ese país. Cuando tomé las clases solo quería ocuparme y me pareció interesante. Pero Melissa, el día que fue conmigo al mercado, preguntó sobre todo lo que sabía hacer y le conté sobre las muchas clases que había tomado en el extranjero, y ahí tuvo la idea. Dijo que vería cómo conseguir todo lo necesario en el momento correcto. Y pensó que el momento correcto era este, el momento en que Patricio aún tenía dudas sobre enamorarse de mí. Melissa pensaba que él no tenía ninguna duda, sino que simplemente no se había dado cuenta de que ya estaba enamorado. Yo aún no compartía su certeza.
Sin embargo, viendo su reacción a medida que yo bailaba y desarrollaba el ejercicio en la barra, al ritmo de la música, tuve la certeza de que la idea de Melissa funcionó perfectamente. Me estaba devorando con los ojos, su expresión era de deleite y éxtasis, como si nunca hubiera visto nada mejor en la vida. Fui ganando confianza y al final estaba segura de lo que debía hacer. Y me quité la ropa para él.
Pero mi showsito aún no había terminado. Me senté en su regazo y continué bailando, al ritmo lento de la música que sonaba. Sentí toda la rigidez de su miembro bajo el pantalón y eso me puso eufórica. Continué meneándome en su regazo, moviéndome de forma sexy y casi rozando mis senos en su cara. Él tragaba saliva y se lamía los labios. Me sentía sexy y poderosa.
Puso las manos en mi cintura y cuando la música estaba terminando sostuve su rostro con las dos manos. Parecía estar temblando de ansiedad y cuando lo besé, sus brazos se cerraron a mi alrededor y me apretó contra él y el beso se fue volviendo más urgente, más intenso. Sostuvo mi nuca, por debajo de mi cabello y posicionó mi cabeza como quería. Manteniéndome quieta en su regazo con su otro brazo, haciéndome sentir toda la rigidez de su cuerpo.
Nos volteó en la cama, atrapándome debajo de él. Parecía tener hambre de mí. Cuando se alejó y se puso de pie, sus ojos parecían en llamas. Se desabrochó la camisa y se la quitó arrojándola de cualquier manera lejos. Con los ojos pegados en mí se deshizo del pantalón y los bóxers y volvió a cernerse sobre mi cuerpo, pasó la mano por mi rostro, sus ojos me miraban como si me vieran por primera vez, su sonrisa se fue dibujando lentamente en los labios y antes de volver a besarme hizo que mi corazón se disparara en el pecho.
—¡Es imposible resistirte! —Me besó y lo que hizo conmigo después de eso fue como si me condenara a ser feliz solo en sus brazos.
Primero me poseyó, con un deseo visceral y un fuego que parecía imposible de apagar, llevando mi cuerpo a un placer casi sobrenatural, y cuando alcanzó su liberación gritó mi nombre, así como yo grité el suyo. Después hizo el amor conmigo, con cuidado, como si tuviera miedo de romperme, deslizando sus manos gentilmente por mi cuerpo. Sus besos se volvieron más suaves, pero aún más apasionados, intensos. Sus ojos fijos en los míos y lo que me mostró en esos ojos, ah, fue imposible no ilusionarme, lo que vi en sus ojos fue mucho más que deseo o pasión, vi amor, como si fuera el reflejo de los míos que lo miraban con adoración.
Cuando me hizo acabar, se entregó al placer junto conmigo, mirándome con esos ojos que parecían un mar de amor, fue imposible contener una lágrima terca que se deslizó por el rabillo de mis ojos. Me sonrió, secó la lágrima con la punta del pulgar y me besó, manteniéndose sobre mí, calentándome con todo su calor y acariciándome con su cuerpo.
Después, se volteó para quedar a mi lado y me jaló hacia su pecho. No se dijo ninguna palabra. Pero me dormí escuchando sus suspiros, sintiendo sus besos en mi cabeza y su mano acariciando mi cabello.
Desperté a la mañana siguiente sola en la cama. En la mesita de noche había una nota de Patricio, diciendo que necesitó salir muy temprano para atender a un cliente a pedido de Alessandro y que me vería en la oficina. Eso fue extraño. Confieso que me molestó un poco, después de la intensidad de lo que compartimos la noche anterior, esperaba que estuviera a mi lado cuando despertara, que me diera un beso de buenos días. Pero, al fin y al cabo, era trabajo y, hablando de eso, necesitaba apurarme.
Llegué a la oficina y Manu vino corriendo, claro que quería saber cómo había sido la noche.
—¡Cuenta, cuenta, cuenta! —Manu parecía hasta ansiosa.
—Solo te digo que Mel sabe de las cosas. —Sonreí—. Lástima que tuvo que salir muy temprano hoy para ver un cliente. Yo aún estaba durmiendo.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....