"Lisandra"
Ya hacían unas tres semanas desde el almuerzo en la casa de Patricio. Desde entonces las cosas parecían medio fuera de lugar. Rick estaba evitando a Anabel y cuando Manu y yo tratábamos de tocar el tema desviaba la conversación. Patricio estaba actuando de forma extraña y andaba lleno de compromisos con Alessandro a la hora del almuerzo, pero yo tenía la sensación de que me escondía algo. Melissa parecía estar trabajando para el Grupo Méndez en lugar de trabajar para Heitor, pues aparecía en la oficina todos los días y andaba realmente medio perturbada con el tema matrimonio, ya estaba pensando en presionar a Nando. Manu siempre estaba susurrando en el teléfono y cuando yo llegaba colgaba rápido, como si me estuviera escondiendo algún secreto.
Y como si no bastara que yo creyera que todo mundo andaba medio extraño, yo ahora andaba perdiendo cosas. Justo yo, que siempre fui tan cuidadosa, ahora estaba teniendo problemas para encontrar mis pertenencias. Todo comenzó con la desaparición de unas fotos mías antiguas, eran fotos de la primera boda de Flavio, eran las únicas que tenía de aquel día, fueron tomadas antes del desastre con mi alergia.
Después desapareció un vestido. Después un par de zapatos que adoraba. Un par de aretes que habían sido regalo de la tía Lucinda cuando cumplí quince años y hoy no encontré un anillo que siempre usaba. Estaba molesta con eso, no me gustaba perder cosas.
Pero esto debía estar pasando por estar de aquí para allá, pasando unos días en mi apartamento y otros en la casa de Patricio, siempre armando maletas para llevar de un lado para el otro. Y lo gracioso es que empacaba las cosas para llevar de la casa de Patricio de vuelta a la mía, pero cuando llegaba a casa, siempre me daba cuenta de que había dejado la mitad de las cosas atrás. Al mismo tiempo que notaba mi clóset en el apartamento más vacío, notaba el clóset en la casa de Patricio con más cosas de las que recordaba haber llevado para allá, y ni siquiera recordaba haber llevado algunas cosas que estaban ahí. Tal vez necesitara ver un médico, podría estar teniendo problemas de memoria.
La única cosa buena de los últimos días es que finalmente había terminado de tomar los antibióticos hace unos días y me estaba sintiendo muy bien. Esos antibióticos eran horribles, llegaron a darme dolor de estómago, algo desagradable. Pero, felizmente habían terminado y me libré de la infección de garganta.
—Mi dulce, tengo otro almuerzo con Alessandro hoy. —Patricio salió de su oficina y me arrancó de mis pensamientos. —¿Todo bien?
Se agachó frente a mí y me observó cautelosamente.
—¿Eh? —Lo miré como quien está despertando de un sueño. —Ah, sí, sí está. Solo estaba tratando de recordar dónde dejé mi anillo.
—Mi dulce, no te preocupes por eso, cuando menos lo esperes lo encuentras. —Jugó con un mechón de mi cabello y sonrió compasivamente.
—Pero me he estado olvidando de muchas cosas. Creo que tengo problemas de memoria. —Comenté.
—Eso es normal, todo mundo se olvida de una cosa u otra. No te preocupes por eso. —Me dio un beso en la mejilla.
—Tal vez deba buscar un médico. ¿Y si tengo algún tipo de demencia? —Patricio soltó una carcajada alta y divertida.
—Mi linda, estoy seguro de que no estás presentando síntomas de una demencia precoz. Relájate, tú misma dijiste hoy en la mañana, esto debe ser porque insistes en llevar las cosas de casa de vuelta al apartamento. Ya te dije que dejes una parte de tus cosas allá en casa. No necesitas hacer una maleta cada vez que vas de un lugar al otro como si fueras una mochilera.
—¡Tal vez tengas razón! —Suspiré.
—¡Sí la tengo! —Me dio una sonrisa tan linda. —¿Estás bien? ¿Quieres que cancele con Alessandro?
—No, no necesitas, voy a almorzar con Manu. —Comenté, pero en realidad lo que tenía era una cita con el médico, estaba realmente preocupada con mis olvidos y programé una consulta para la hora del almuerzo. Solo que Patricio no se estaba tomando aquello en serio, entonces creí mejor no hablar de la consulta.
—Está bien, nos vemos en la tarde. —Me dio un beso rápido y se fue.
Miré el reloj de la computadora y necesitaba salir también para llegar a tiempo a mi consulta, que sería en el hospital del Dr. Molina, y tener tiempo de comer algo antes. Creí mejor consultarme con un médico en el hospital, pues si el médico pedía exámenes, lo que creía que pediría, ya los haría si fuera posible.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....