"Patricio"
Le había dado una lección a Taís y una buena lección. Mientras el guardaespaldas del Sr. Pontes la tiraba a la calle yo estaba filmando aquello, después le mandé el video a Rick. Tenía la certeza de que, después de aquello, no iba a querer cruzarse en nuestros caminos nunca más. Pero mi problema todavía no se había resuelto. Todavía no sabía dónde estaba Lisandra.
Pensaba y pensaba, pero no lograba imaginar adónde podría haber ido Lisandra. Ya habían pasado cuatro días desde que todo había pasado y yo estaba en Campanario, esperando que apareciera y me fui llenando con la esperanza de que todavía podría aparecer, pero aún no había visto ninguna señal de ella.
Estaba caminando de un lado al otro, casi perforando el piso de la sala, y tuve una idea. No contestaba el teléfono, no sabía dónde estaba, pero en algún momento revisaría los emails. Entonces me senté y le escribí un email. Contando sobre todo lo que había pasado realmente. Siguiendo el consejo de Melissa, no hablé sobre la propuesta de matrimonio, pero hablé sobre querer comprar la finca porque quería complacerla y hablé de lo idiota que me sentía por no haber reaccionado antes de que esa mujer me tocara.
Escribí un mensaje largo, donde le explicaba lo que había pasado, pero también le decía lo desesperado que estaba, cómo la amaba y la necesitaba y que no me rendiría, que la buscaría hasta encontrarla y pediría perdón las veces que fuera necesario. Después de que envié el mensaje caminé hasta el jardín y encontré a mi madre ahí.
—¿Estás más calmado? —Mi madre preguntó sin quitar los ojos del libro que estaba leyendo.
—¡No! —Respiré profundo. —Por el contrario, cada minuto me desespero más.
—¡Siéntate! —Mi madre me invitó y me senté. Cerró el libro y me encaró. —¿Todavía no tienes idea de dónde puede estar?
—Ninguna y eso me está enloqueciendo.
—¿Y por qué todavía estás aquí?
—Porque imaginé que podría aparecer aquí.
—No va a venir acá. Sabe que la buscarías aquí. Es hora de que pienses en buscarla donde ella cree que no la buscarías.
—¡Ay, Dios mío! ¡Tiene razón, mamá! Se está escondiendo de mí, no vendría acá. —Finalmente me di cuenta de que no iría a los lugares obvios.
—Siempre tengo razón, hijo mío. —Mi madre me sonrió.
—Mamá, tengo que irme.
—Sí, tienes que irte, pero solo vas a conseguir un vuelo por la mañana. Aquí. —Mi madre me entregó un papel, lo abrí y era mi pasaje comprado para el primer vuelo del día siguiente.
—¿Cómo...? —La encaré.
—¿Cómo sabía? No sabía, ¡solo pretendía echarte mañana! —Mi madre soltó una carcajada y me reí con ella. —Necesitas parar de pensar tanto, hijo mío.
Tenía razón, estaba pensando demasiado y actuando de menos. En la mañana siguiente me despedí de mis padres y fui al aeropuerto. Cuando llegué a Porto Paraíso fui directo a la oficina, sabía que ahí encontraría lo que necesitaba.
—¡Buenos días, Patricio! ¿En qué puedo ayudarlo? —Néstor de recursos humanos se levantó para recibirme cuando entré a su oficina.
—Néstor, necesito la carpeta de Lisandra. —Pedí.
—Claro. Dame un minuto. ¿Aceptas un café? —Néstor era eficiente y no hizo ninguna pregunta.
—No, gracias, tengo prisa. —Respondí y tomó el teléfono y pidió la carpeta a la secretaria.
Pocos minutos después la carpeta estaba en mis manos. La abrí y verifiqué, estaba ahí, en su currículum. Miré la fotocopiadora en el rincón de la oficina y fui hasta ahí, sin decir nada, puse la página que quería sobre la máquina e hice una copia. Le devolví la carpeta a Néstor y fui a mi oficina.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....